QAMASA Digital.- Poner fin a la violencia basada en género es responsabilidad de todos. Hasta octubre de este año ya se han registrado 74 feminicidios en el país, según un informe presentado por el Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer. En ese mismo período, se reportaron 9.363 denuncias de violencia sexual, representando el 23% de los 40.239 casos registrados bajo la Ley 348.
Este panorama refleja un preocupante aumento de la violencia contra las mujeres en el país, teniendo en cuenta que durante 2023, se registraron 81 feminicidios en Bolivia, una de las cifras más bajas desde la implementación del registro oficial en 2013 tras la promulgación de la Ley 348, diseñada para garantizar una vida libre de violencia para las mujeres.
Sin embargo, datos del Observatorio de Igualdad y Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) posicionan al país como el segundo con la tasa más alta de feminicidios en América del Sur, con 1,5 casos por cada 100.000 mujeres, superado únicamente por Uruguay.
El informe también destaca un incremento del 193% en los casos de violencia familiar o doméstica contra mujeres entre 2013 y 2023. Este alarmante aumento subraya la persistencia de la violencia de género en el país, a pesar de contar con un marco normativo que busca abordarla de manera integral.
Si bien la Ley 348 establece mecanismos importantes para combatir esta problemática, su implementación enfrenta serios desafíos. Entre ellos, la falta de conocimiento de la normativa por parte de la población, la naturalización de la violencia, y las deficiencias en la capacitación y
respuesta de las autoridades. Estas barreras, sumadas a la limitadanasignación presupuestaria y la carencia de estructuras adecuadas, perpetúan una brecha significativa entre los avances legales y su
aplicación efectiva.

La urgencia de fortalecer la prevención, la protección a las víctimas y la ejecución de políticas públicas integrales sigue siendo fundamental para erradicar la violencia de género en Bolivia. A pesar de lo alarmante de estos datos, todavía es una problemática invisibilizada y muchas veces silenciada por la sociedad, bien sea por vergüenza, imposibilidad de denunciar al agresor o desconocimiento.
¿Cómo identificar los distintos tipos de violencia?
La violencia basada en género en Bolivia no es solo un problema individual, sino un reflejo de desigualdades estructurales profundamente arraigadas en la sociedad. “Es necesario entender que las distintas formas de violencia no se manifiestan una por una o por separado. La violencia basada en género está sostenida por la idea de que existe una forma de ser mujer u hombre, en cuanto a forma de pensar, actuar, vestirse e incluso hablar; dadas las desigualdades estructurales, cuando las mujeres salen de la “norma” o de lo que se espera de ellas, el castigo es la violencia”, aseguró Delia Pereira, especialista en Prevención de Violencia y Empoderamiento de Pro Mujer.
Para erradicar cualquier tipo de violencia, es fundamental fortalecer la implementación de políticas públicas, pero también trabajar desde las bases, promoviendo la educación, la sensibilización y el
empoderamiento económico como herramientas clave para ayudarlas a romper este ciclo, explicó Pereira.
Es importante poder identificar los principales tipos de violencia basada en género:
● Física: Golpes, empujones, quemaduras o ataques con armas, objetos o líquidos químicos. 67,3% de mujeres afirman haber sido víctimas de violencia física a lo largo de sus vidas
● Sexual: Manoseos, acoso, relaciones o actos sexuales en contra de su voluntad. 43,6% de mujeres afirman haber sido víctimas de violencia sexual a lo largo de sus vidas.
● Psicológica: Insultos, humillaciones, chantajes, descalificaciones, burlas, amenazas contra su vida, la de sus hijos, hijas u otros integrantes de su familia, celos extremos o intentos de control. 92,7%
de mujeres afirman haber sido víctimas de violencia psicológica a lo largo de sus vidas.
● Económica: Limitaciones y controles para el uso de dinero, destrucción de instrumentos de trabajo, prohibiciones para el uso de sus pertenencias y documentos personales entre otros.
● Digital: Es cualquier acto de violencia cometido, asistido o agravado
por el uso de la tecnología de la información y las comunicaciones (teléfonos móviles, Internet, medios sociales, videojuegos, mensajes de texto, correos electrónicos, etc.) contra una mujer por el hecho de serlo.
Estas formas de violencia no solo son comunes, sino que están influenciadas por factores culturales, estructurales y económicos, como la naturalización de la violencia, el machismo, la desigualdad de género y la falta de acceso a servicios de protección efectivos. Identificar y combatir estas problemáticas sigue siendo un desafío crucial para avanzar hacia una sociedad más igualitaria y segura.
Para contribuir a concientizar y sensibilizar sobre esta problemática que afecta a miles de mujeres, Pro Mujer creó el programa Mujer Segura, mediante el cual se promueve la prevención, orientación, contención, consejería y acompañamiento a las bolivianas para ayudarlas a salir del círculo de la violencia basada en género. Además de brindar asesoría de forma presencial, cuenta con una línea de atención gratuita (800-10-2414) y anónima para las mujeres en situación de violencia. Hasta la fecha, este programa ha brindado 107.805 capacitaciones, atendió 4.074 casos presenciales y 16.659 llamadas en los últimos cuatro años.
Combatir la violencia de género no es únicamente una tarea legal, sino un esfuerzo colectivo que exige políticas públicas efectivas, educación y el compromiso de toda la sociedad para asegurar a las mujeres una vida digna y segura.

