La Paz, Bolivia /QAMASA Digital. – En cinco años de Gestión desde el Concejo Municipal de La Paz, y de impulso continuo, la Feria de la “Dulce Empanada” se ha consolidado como una de las expresiones más representativas de la Semana Santa en La Paz. Este lunes fue inaugurada en el atrio de la iglesia de La Merced, reuniendo nuevamente a artesanas, autoridades y vecinos en torno a la fe, la cultura y la gastronomía tradicional.
La feria, promovida de manera sostenida durante este tiempo, no solo rescata recetas ancestrales, sino que también fortalece el sentido de comunidad entre las expositoras y la ciudadanía. “Por cinco años hemos promovido la feria de la Dulce Empanada, así como la de Todos Santos y otras. Ya es un trabajo continuo que en este tiempo hemos conformado una verdadera familia; ya nos conocemos con todas las artesanas y nos alegra que la ciudadanía mantenga vivas nuestras tradiciones”, afirmó el Concejal Javier Escalier.
En los distintos puestos se ofrecen masitas cargadas de simbolismo religioso, como las “Dulce empanadas”, suspiros y napoleones, preparados con recetas que han pasado de generación en generación.
“Tenemos una gran variedad de masitas tradicionales, como bizcochuelos, canelones que simbolizan la corona de espinas y las Dulce empanadas, hechas de maicillo con rellenos de mermelada de papaya o durazno”, explicó una representante de la Asociación de Panificadores de Integración Artesanal La Paz.
La feria estará abierta hasta el mediodía del Viernes Santo, mientras que el Jueves Santo se perfila como la jornada de mayor afluencia, cuando las artesanas extienden su atención hasta altas horas de la noche para acompañar a los fieles en su recorrido por los templos, ofreciendo además arroz con leche y mazamorra.
Otra de las expositoras más antiguas, recordó que esta iniciativa comenzó hace 19 años en el patio de la Gobernación y que con el tiempo se consolidó como una tradición infaltable. “Vendemos hasta pasada la medianoche porque la gente sigue visitando iglesias, incluso cuando ya están cerradas”, relató.
Como parte de la innovación, este año también se incorporaron opciones elaboradas con quinua, amaranto, cañahua y almendras, endulzadas con stevia, ampliando la oferta para personas con restricciones en el consumo de azúcar.
Escalier destacó que este tipo de actividades no solo preservan la cultura, sino que también fortalecen la identidad paceña. “La banda Eduardo Caba, con su música, posiciona nuestra identidad y nuestro civismo. No podemos permitir que se pierdan nuestras tradiciones; las autoridades deben mantener en alto nuestra cultura y sostener este tipo de iniciativas”, manifestó.
La docena de masitas se comercializa a 25 bolivianos, manteniendo un precio accesible para las familias paceñas. Más allá del valor gastronómico, las expositoras coinciden en que estas preparaciones representan la unión familiar y el sentido espiritual de la Semana Santa.

