QAMASA Digital.- Las carreteras bloqueadas en el altiplano paceño no sólo frenan el comercio; ahora también paralizaron uno de los eventos religiosos muy esperado. La emblemática festividad del Tata Santiago de Guaqui, programada para este 25 de julio, fue suspendida de manera definitiva y sus devotos tendrán que esperar hasta el año 2027 para volver a bailar a orillas del lago Titicaca.
El detonante directo es el conflicto político que afecta a la región. Desde hace más de un mes, agrupaciones de campesinos mantienen intransitable la carretera estratégica que conecta El Alto con Desaguadero, exigiendo la dimisión del presidente Rodrigo Paz. Al quedar Guaqui en medio de conflicto y sin garantías de libre tránsito, los organizadores se vieron obligados a tomar una medida radical.
Este sábado 13 de junio, a través de una reunión virtual de emergencia, el párroco local Ramón Ino, los prestes y los líderes de las pesadas fraternidades de morenadas coincidieron en que era imposible garantizar la seguridad. El comité emitió un pronunciamiento explicando que la crisis obliga a anteponer la vida y la salud de los miles de peregrinos y danzarines que cada año llegan para la fiesta, cancelando los ritos religiosos y la masiva entrada folklórica de esta gestión.
El anuncio dejó un vacío profundo entre los fraternos. Los pasantes del evento se vieron forzados a pedir disculpas públicas a las delegaciones, y pidiendo guardar los trajes, sostener la fe en el «Tatita» y prepararse para retornar con el doble de fuerza el próximo año.
Guaqui es el reflejo de un fenómeno que ya empieza a contagiar al resto del departamento. La masiva entrada del Gran Poder en la sede de Gobierno también sintió el impacto de la inestabilidad social y tuvo que ser postergada de su calendario habitual. Sin embargo, a diferencia del destino que sufrió el área rural a orillas del lago, la organización de la urbe paceña garantizó que las fraternidades sí tomarán las calles este año, aunque su fecha sigue en incertidumbre(PERIÓDICO QAMASA). .

