QAMASA Digital. – Avenida Cívica Sanjinés Vincenti se consolidó este domingo como el epicentro de la riqueza cultural boliviana al albergar el IX Festival Nacional de la Sikuriada. El evento masivo reunió a más de 5.000 artistas y miles de espectadores en una jornada que conjugó música vernacular, danza ancestral y el firme orgullo por las raíces originarias del altiplano.
La capital del folklore boliviano se llenó de los sonidos de instrumentos nativos y el vistoso colorido de los atuendos tradicionales confeccionados en bayeta. Agrupaciones folklóricas y delegaciones de los diferentes ayllus protagonizaron un recorrido histórico y cultural que abarcó desde Huanuni hasta el corazón de Oruro, emocionando a un público que presenció el vigor de una de las manifestaciones más antiguas de la región.
Salvaguarda del patrimonio inmaterial
Más allá del festejo popular, este festival cobra una alta relevancia institucional y periodística al enmarcarse en la Ley Nacional N.º 1630. Esta normativa declara a la Sikuriada como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia, consagrando formalmente a Huanuni como la capital de esta expresión. La masiva movilización de este fin de semana ratifica el compromiso de las comunidades de la provincia Pantaleón Dalence por preservar y transmitir estos saberes ancestrales frente a las nuevas generaciones.
El cierre ritual del mes de la Patria y la Madre Tierra
El festival sirvió también como el broche de oro para despedir agosto, un mes de profunda carga simbólica en el calendario civil y andino de Bolivia al conmemorarse el mes de la Patria y de la Madre Tierra (Pachamama). A través de la tonada y la coreografía de los sikuris y las mithanis (mujeres danzantes), las comunidades marcaron ritualmente la transición cíclica de la época de cosechas, reafirmando una vez más que Oruro custodia la memoria viva e identitaria del país(PERIÓDICO QAMASA).

