QAMASA Digital. – La Fraternidad Artística y Cultural “La Diablada” (FALCD) ha asumido el liderazgo de una estrategia orientada a blindar la danza ante constantes intentos de apropiación cultural externa. Bajo la presidencia de Edson Orellana Castillo y la dirección cultural del historiador Miguel Ángel Foronda, la institución diseña su propio Plan de Salvaguardia alineado a la Convención de la Unesco de 2003.
Objetivos del Plan de Salvaguardia
Este instrumento busca proteger y transmitir el patrimonio cultural inmaterial ante los riesgos de la globalización, banalización o distorsión. “Por ello, la Fraternidad Artística y Cultural ‘La Diablada’ considera necesario desarrollar su propio plan, no como un esfuerzo aislado, sino como una contribución al proceso colectivo de salvaguardia del Carnaval de Oruro. El propósito es reconocer nuestra riqueza cultural, identificar los desafíos que enfrenta y establecer acciones concretas que permitan transmitir este legado a las futuras generaciones, manteniendo viva su esencia y su vínculo con la devoción a la Virgen del Socavón”, explicó Foronda.
Trabajo preliminar y participación comunitaria
Actualmente, la FALCD atraviesa una etapa preliminar que incluye trabajo de campo con danzarines, mascareros, bordadores y músicos, además de conversatorios con expertos como David Aruquipa y Johnny Guerreros. El proceso concluirá con la sistematización, redacción y aprobación del plan.
Historia y evolución de la Diablada
La Diablada surge de una compleja evolución histórica y mitológica en Oruro, espacio ceremonial donde se entrelazan ritos indígenas, la época colonial y la fe católica, junto a relatos como las cuatro plagas, el Chiru Chiru y el Nina Nina. “Para profundizar en esta historia, contamos con distintas fuentes que merecen ser estudiadas y contrastadas… Precisamente, uno de los desafíos de la salvaguardia consiste en reunir, documentar y estudiar estas evidencias para comprender mejor la evolución de la danza, reconocer los aportes de sus protagonistas y transmitir este legado a las nuevas generaciones”, añadió Foronda.
Patrimonio vivo
La institución destaca que la danza es un patrimonio vivo. En palabras de Foronda: “En el caso de nuestra Fraternidad, esta esencia está estrechamente vinculada con tres aspectos fundamentales: la ritualidad, la devoción a la Virgen del Socavón y la representación del relato de los siete pecados capitales”. A lo largo de sus 82 años, la Frater ha sumado innovaciones coreográficas y personajes como la Diablesa, la China Diabla, el Ñaupa Diablo y el Tío de la Mina, además de aportes en la vestimenta.
Desafíos ante controversias internacionales
Frente a las controversias internacionales sobre el origen de la danza, Foronda plantea sustentar la historia sin generar conflictos: “Como Fraternidad Artística y Cultural ‘La Diablada’, asumimos el desafío de documentar y difundir nuestra historia, contribuyendo a la salvaguardia de una de las expresiones más emblemáticas del Carnaval de Oruro”, concluyó(LA PATRIA).

