QAMASA Digital. – La historia de la Policía Boliviana es también la historia de la construcción del Estado boliviano. A lo largo de dos siglos, la institución del orden acompañó los momentos más importantes del país, desde los primeros días de la República hasta los desafíos contemporáneos de seguridad ciudadana, consolidándose como la principal fuerza encargada de la defensa de la sociedad y la conservación del orden público mediante el cumplimiento de las leyes en todo el territorio nacional.
Sus orígenes se remontan a los primeros proyectos institucionales de la nueva República. Tras la independencia de Bolivia, el Libertador Simón Bolívar contempló dentro de la organización del nuevo Estado la creación de una milicia destinada a la conservación del orden interno. Posteriormente, el 24 de junio de 1826, el Mariscal Antonio José de Sucre promulgó la Ley Reglamentaria de la Policía, compuesta por dos capítulos y 40 artículos, dando nacimiento formal a la institución policial. Este proceso quedó consolidado el 6 de noviembre de 1826 con la primera Constitución Política del Estado, que estableció las bases de la organización republicana.
Con el paso del tiempo, la población identificó a los encargados de mantener el orden con distintos nombres: alguaciles, vigilantes, serenos, rondines, celadores, gendarmes, comisarios, intendentes, capitanes de puerto, corregidores, guardias, agentes de orden, carabineros y finalmente policías. En 1861, la función policial se encontraba dividida en dos servicios: uno bajo la autoridad de un Intendente de Policía y otro bajo el mando de un Comisario.
La institución también estuvo presente en momentos decisivos de la historia nacional. El 5 de abril de 1875, en Antofagasta, autoridades y vecinos resolvieron en cabildo la creación de un Cuerpo de Bomberos. Años después, durante la invasión chilena de 1879, la labor policial quedó marcada por actos de heroísmo. El 14 de febrero de ese año, 40 gendarmes de sable participaron en la defensa de Calama, donde murieron los sargentos de Policía Salvatierra y Flores junto a otros 134 defensores. En aquella jornada también destacó la valentía de la niña Genoveva Ríos, hija del comisario de Policía Clemente Ríos, quien rescató la bandera tricolor nacional del mástil de la Intendencia durante la invasión. Asimismo, se recuerda la participación del capitán de Puerto Exequiel Apodaca, integrante de la Quinta División.
El proceso de organización institucional continuó durante el siglo XX. El 28 de julio de 1930, el gobierno de turno dispuso la unificación de las unidades policiales bajo la Dirección General de la Policía y Carabineros. Poco después, durante la Guerra del Chaco, la institución tuvo una activa participación. El 16 de julio de 1932, durante el gobierno de Daniel Salamanca, se ordenó la movilización del Regimiento de Carabineros Calama hacia Laguna Chuquisaca, además de otros destacamentos conformados por gendarmes, comisarios y agentes de policía, quienes participaron en las batallas de Boquerón y Kilómetro 7. También destacó el Regimiento Murguía, integrado por carabineros reconocidos por su espíritu combativo.
Con la finalidad de profesionalizar a sus miembros, el 26 de febrero de 1937, el presidente David Toro Ruilova firmó el Decreto Supremo de creación de la Escuela Nacional de Policías y Carabineros de Bolivia, actualmente Academia Nacional de Policías (Facultad de Ciencias Policiales). Sus primeras labores se iniciaron en el Cuartel Policial de la calle Calama, hoy Cuartel de los Colorados de Bolivia, trasladándose posteriormente al entonces cuartel Sucre y al ex Regimiento Policial N.º 2.
Ese mismo año, el 19 de mayo, llegó al país la Misión Italiana de Carabinieris con el propósito de apoyar la reestructuración institucional del organismo de orden, aportando nuevos métodos de organización y formación.
La Policía también estuvo ligada a los procesos políticos y sociales de Bolivia. Durante la Revolución Nacional del 9 de abril de 1952, carabineros y policías participaron junto a su pueblo, registrándose la pérdida de varios efectivos, entre ellos el brigadier mayor Remberto Tapia Cuéllar, considerado héroe de la revolución. Asimismo, en el intento revolucionario del 6 de noviembre de 1953, en Cochabamba, varios carabineros entregaron sus vidas en defensa del orden público.
El 5 de diciembre de 1954, mediante la Orden General de Carabineros N.º 2/54, fue proclamada Patrona del Cuerpo Nacional de Policías y Carabineros la Santísima Virgen de Copacabana, otorgándosele el grado honorífico de Generala de la Policía Boliviana. Posteriormente, el 27 de junio de 1955, la Escuela de Policías cambió su denominación por Academia, buscando fortalecer la confianza de la población y dejar atrás la imagen represiva asociada a gobiernos anteriores. Ese mismo año, el 8 de diciembre, se aprobó el financiamiento para la construcción de la Academia Nacional de Policías en Bajo Següencoma, infraestructura que fue entregada oficialmente el 11 de abril de 1964, durante los actos de conmemoración del XII aniversario de la Revolución Nacional.
El 19 de agosto de 1960 se produjo otro hecho significativo: la designación del primer oficial de carabineros como edecán presidencial. El nombramiento recayó en el capitán René Mendieta Arandia, egresado de la Escuela Nacional de Policías y Carabineros en 1949, durante el gobierno de Víctor Paz Estenssoro. Poco después, el 8 de septiembre de 1960, fue aprobado el escudo insignia policial para generales, jefes, oficiales, clases y carabineros, símbolo que permanece hasta la actualidad.
Un cambio trascendental llegó con la Ley Orgánica sancionada en 1962, cuando el denominativo de Carabineros fue reemplazado por Policía Boliviana y el cargo de Director General de Policía y Carabineros pasó a denominarse Comandante General de la Policía Boliviana.
El 4 de noviembre de 1964, tras el golpe militar encabezado por René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando, los carabineros y policías recibieron la instrucción de entregar sus armas en un acto público, aceptando la medida con el objetivo de preservar el uniforme verde olivo frente a la intención de modificarlo por otro color. El 5 de enero de 1965 se reformó y redactó una nueva Ley Orgánica para la Policía Boliviana.
Ese mismo periodo estuvo marcado por avances operativos. El 19 de junio de 1965 se creó el Centro de Adiestramiento de Canes, con ejemplares provenientes de Perú, Argentina y Suiza, preparados para rastreo, detección de explosivos, sustancias controladas, seguridad penitenciaria y control de disturbios. El 25 de abril de 1967, en Ñancahuazú, Valle Grande, durante la búsqueda de la guerrilla del Che Guevara, fueron abatidos el sargento Villanueva Sánchez Cerro y el can Thempes.
El sábado 20 de agosto de 1971, durante los acontecimientos que llevaron al ascenso de Hugo Banzer Suárez al poder, el entonces teniente coronel fue trasladado desde Santa Cruz hacia La Paz y protegido por efectivos policiales en el Regimiento Policial N.º 1, utilizando incluso el uniforme del mayor Carlos Vidangos Monroy, de apariencia física similar. Tras consolidarse el movimiento, Banzer fue escoltado al Palacio de Gobierno por los capitanes Jorge Loayza, Rolando Antezana y Jaime Barrera, donde expresó su reconocimiento al uniforme verde olivo que le había protegido.
El 30 de diciembre de 1971 fue designado Comandante General de la Policía Nacional el teniente coronel Pablo Caballero Díaz, quien ejerció funciones en dos periodos hasta 1976 y promovió la creación de nuevas unidades y organismos operativos, entre ellos Radio Patrulla 110 y la Brigada Femenina, creada el 13 de junio de 1973.
El 24 de diciembre de 1980, durante el gobierno de Luis García Meza, se aprobó el ascenso del primer general de la Policía Nacional, grado otorgado al coronel Roberto Quinteros Encinas. Posteriormente, el 10 de octubre de 1982, la institución fue reestructurada con la desaparición de la Guardia Nacional de Seguridad Pública y la intervención de la Dirección Nacional de Investigación Criminal.
El 8 de abril de 1985, durante el gobierno de Hernán Siles Zuazo, se promulgó la Ley Orgánica de la Policía Nacional N.º 734, con seis títulos y 138 artículos. Esta norma estableció, entre otros aspectos, la desconcentración administrativa, la creación de Comandos Departamentales de Policía, la Policía Aduanera y funciones relacionadas al control de sustancias peligrosas.
La labor policial trascendió también las fronteras nacionales. Entre enero y marzo de 1995, en cumplimiento de convenios internacionales, Bolivia envió contingentes policiales a Haití para apoyar la reestructuración de las fuerzas policiales de Puerto Príncipe y Fuerte Libertad, además de participar posteriormente en Mozambique.
En los primeros años del siglo XXI, la institución enfrentó nuevos desafíos. Entre el 10 y el 14 de febrero de 2003, durante los enfrentamientos ocurridos en la Plaza Murillo conocidos como el “impuestazo”, fallecieron los policías Omer Nemer Tatton, Macario Justiniano Colque Monasterios, Édgar Condori Palma, Valerio Altamirano Callisaya, Orlando David Ramos Mamani, Ovidio Canaviri Canaviri, Juan Carlos Humérez Arrieta, Miguel Vega Lucero, Irineo Apaza Bautista y Antonio Castro Roca.
El 3 de abril de 2007, mediante Resolución N.º 0255/07, se aprobó la desconcentración del servicio policial mediante Módulos y Estaciones Policiales Integrales (EPIS) en todo el territorio nacional. Posteriormente, entre el 28 y 29 de mayo de 2013, en Santa Cruz, inició actividades la Policía Aérea o Patrulla Policial Aérea con dos helicópteros, PB 001 y PB 002, destinados a vigilancia y seguridad ciudadana.
Ese mismo año, en cumplimiento de la Ley N.º 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, el 1 de abril de 2013 se instruyó la creación de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) “Genoveva Ríos”, institución que lleva el nombre de aquella niña que, en 1879, protagonizó uno de los actos más recordados de valor y amor por Bolivia.
A doscientos años de su creación, la Policía Boliviana mantiene una trayectoria marcada por transformaciones, sacrificios y servicio permanente. Desde aquellos primeros alguaciles y vigilantes de la República hasta la moderna institución policial, su historia refleja la evolución de Bolivia y el compromiso de miles de hombres y mujeres que hicieron del uniforme un símbolo de responsabilidad, disciplina y protección a la sociedad.
Fuente: www.policia.bo/Ahora Histórias y Leyendas de Bolivia

