QAMASA Digital. – La Entrada Folklórica del Señor Jesús del Gran Poder se ha consolidado como el escenario principal para la defensa del patrimonio cultural boliviano, en esta gestión a través de la dirección ejecutiva de Conoce Bolivia, entidad desconcentrada del Ministerio de Turismo Sostenible Culturas Folklore y Gastronomía, que junto al Viceministerio de Culturas y Folklore continuó con éxito la campaña “Nuestras danzas son nuestra identidad”, que también se implementó en el Carnaval de Oruro. Esta iniciativa busca frenar el plagio y la apropiación cultural indebida de las danzas patrimoniales del país en el ámbito internacional, aprovechando que la «Festividad del Señor Jesús del Gran Poder en la ciudad de La Paz el día de la Santísima Trinidad», está declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Esta acción institucional aporta un expediente técnico, jurídico y sociológico clave para respaldar las demandas internacionales que viene proyectadas por la Organización Boliviana de Defensa y Difusión del Folklore (OBDEFOLK) en favor de la soberanía cultural de Bolivia.
Tres pilares de impacto de la festividad
1. Ámbito Religioso: Fe por encima de las dificultades
A pesar de los problemas sociales del país y el cambio de fecha, la devoción al Señor Jesús del Gran Poder se mantuvo firme. La música y la danza se adueñaron de las calles de La Paz el 1 de agosto, día en que se celebró la entrada reprogramada.
El director ejecutivo de Conoce Bolivia, Rodolfo Salinas, destacó que la verdadera fortaleza y particularidad del Entrada Folklórica como celebración de la Festividad del Señor Jesús del Gran Gran Poder radica justamente en este profundo carácter espiritual que supera cualquier adversidad. “¿Cómo le vamos a explicar al mundo que existe un lugar donde la gente reza mientras baila?”, cuestionó la autoridad, resaltando que la campaña promueve el «ajayu» (alma) de la festividad. La promesa de los danzarines es el núcleo que diferencia a estas expresiones bolivianas de simples copias comerciales en el extranjero. Esta indisociabilidad entre fe y danza, nacida del sincretismo religioso andino-católico, dota a las expresiones bolivianas de una mística única.
2. Ámbito Folklórico: Autenticidad en la ruta
El evento reunió a más de 95.000 bailarines y 35.000 músicos de 74 fraternidades. Los bloques interpretaron con rigor danzas emblemáticas como:: la Morenada, Diablada, Caporales, Kullawada, Waka Tokoris Sikuris de Italaque, Tobas y otros . A lo largo del trayecto se entregaron carteles informativos con mensajes contra el plagio. De esta manera, se demostró de forma empírica que el origen, la vestimenta y la música de estas danzas nacen, se preservan y se transmiten de generación en generación en territorio boliviano, cumpliendo con los criterios de viabilidad de la UNESCO.
3. Ámbito Económico: El valor de la cultura
La promoción turística generó un fuerte movimiento financiero para el país. La festividad atrajo a 17.000 turistas extranjeros y movilizó a 6.000 visitantes nacionales. Esta actividad inyectó 57,3 millones de dólares a la economía nacional y aseguró el sustento de más de 200.000 familias que trabajan en la denominada «economía naranja», beneficiando directamente a artesanos, bordadores y músicos. Los datos económicos oficiales provienen de los informes evaluativos estatales emitidos tras el evento.
Utilidad de los datos para la campaña de OBDEFOLK
El éxito de esta campaña del Ministerio de Turismo Sostenible Culturas Folklore y Gastronomía y del Viceministerio de Culturas y Folklore en coordinación con la Dirección de Conoce Bolivia, ofrece herramientas fundamentales e irrefutables para el trabajo que OBDEFOLK que viene realizando un largo trabajo en defensa de Patrimonio boliviano y su lucha incansable contra el plagio, ante la UNESCO, debido a cuatro argumentos centrales:
Justificación de la Propiedad Intelectual Colectiva: Los censos de la entrada delimitan la identidad de origen. Al registrar los trajes, coreografías y música interpretados, se crea un inventario público que impide a terceros países registrar estas expresiones como propias.
Prueba de Vigencia y Función Social Activa: La participación masiva de miles de artistas demuestra que el patrimonio está vivo. Además, expone una estructura social nativa ligada al sistema de «presteríos» que es imposible de replicar en el extranjero
Evidencia Científica del Impacto Financiero: Cuantificar el movimiento de 57,3 millones de dólares permite argumentar legalmente el daño económico real que sufre Bolivia cuando países vecinos desvían el turismo internacional comercializando sus danzas sin autorización, afectando los saberes ancestrales de los maestros artesanos de la calle Los Andes.
Certificación del Contexto Ritual Auténtico: La realización de la entrada folklórica el 1 de agosto, superando adversidades, ratifica que estas danzas no son disfraces de espectáculo, sino rituales de devoción protegidos por el Estado boliviano.
Alianza estratégica por el patrimonio
Con el éxito de “Nuestras danzas son nuestra identidad” en la Entrada Folklórica del Gran Poder, el Estado boliviano y la sociedad civil organizada unifican criterios para consolidar una política de defensa cultural permanente que blinde el patrimonio inmaterial boliviano ante cualquier intento de apropiación fronteras afuera. Esta estrecha coordinación establece un precedente histórico en la diplomacia cultural del país, demostrando que la protección de la identidad boliviana es una tarea conjunta y sostenible a largo plazo para asegurar el legado de las futuras generaciones frente al mundo.(GIRB/PERIÓDICO QAMASA)

