La Paz, Bolivia /QAMASA Digital .– El nombre de Hanalí Huaycho remite a uno de los casos de violencia contra una mujer que más conmocionaron a Bolivia. Trece años después de su asesinato, su caso llega este jueves al escenario a través de Clavijo: Ese hombre se pone violento, una propuesta de teatro documental y de objetos que busca interrogar los hechos, las evidencias y las formas en que se construyen los relatos sobre la violencia.
La obra forma parte de la cuarta Convocatoria de Fomento a la Productividad Cultural y la Creación Artística del Centro de la Revolución Cultural (CRC), dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, que impulsa el proyecto escénico de Alejandro Molina Valdivia. La propuesta articula el teatro documental y el teatro de objetos para abordar el feminicidio, la violencia contra las mujeres y el abuso de poder en Bolivia.
La puesta en escena parte de la obra dramatúrgica Dentro del miedo, de Molina, ganadora del Premio de Escritura Dramática Adolfo Costa du Rels 2021.
Según información del CRC, la propuesta pertenece al género del teatro documental, ya que toma como punto de partida hechos reales, fuentes periodísticas y registros audiovisuales para construir una representación que no busca reproducir literalmente los acontecimientos, sino interrogarlos desde el lenguaje escénico.
La obra aborda el caso del asesinato de la periodista Hanalí Huaycho, ocurrido en febrero de 2013, hecho que generó una amplia conmoción en Bolivia y que posteriormente se vinculó con el debate y las transformaciones normativas en torno a la violencia contra las mujeres.
A partir de este acontecimiento, la propuesta desarrolla un ejercicio de ficción que pone en tensión la realidad, la representación y la construcción de los relatos sobre hechos de violencia.
El proceso de montaje se desarrolla mediante cuatro encuentros o laboratorios, de una semana de duración cada uno, en los que se articulan los lenguajes teatral y musical en torno al texto dramatúrgico. El resultado busca construir una expresión escénica teatral y musical que genere un espacio de diálogo con el público y, al mismo tiempo, lo interpele frente a las problemáticas planteadas.
Uno de los ejes centrales del proyecto es el teatro documental, mediante el cual se incorporan materiales reales, como noticias, entrevistas y declaraciones relacionadas con el caso. Esta metodología establece una tensión entre el documento y la representación, y plantea preguntas sobre la información, las evidencias y las distintas formas en que se construyen los relatos sobre un hecho.
El segundo eje es el teatro de objetos, que convierte elementos cotidianos en dispositivos escénicos con significados simbólicos y políticos. En la propuesta, los objetos adquieren nuevas funciones y representan conceptos vinculados con la manipulación de la información, las evidencias y la justicia. Una mesa, por ejemplo, puede transformarse en un maletín o una camilla, mientras determinados objetos funcionan como elementos asociados a una escena del crimen.
La obra aborda el caso del asesinato de la periodista Hanalí Huaycho, ocurrido en febrero de 2013, hecho que generó una amplia conmoción en Bolivia y que posteriormente se vinculó con el debate y las transformaciones normativas en torno a la violencia contra las mujeres.
A partir de este acontecimiento, la propuesta desarrolla un ejercicio de ficción que pone en tensión la realidad, la representación y la construcción de los relatos sobre hechos de violencia.
El proceso de montaje se desarrolla mediante cuatro encuentros o laboratorios, de una semana de duración cada uno, en los que se articulan los lenguajes teatral y musical en torno al texto dramatúrgico. El resultado busca construir una expresión escénica teatral y musical que genere un espacio de diálogo con el público y, al mismo tiempo, lo interpele frente a las problemáticas planteadas.
Uno de los ejes centrales del proyecto es el teatro documental, mediante el cual se incorporan materiales reales, como noticias, entrevistas y declaraciones relacionadas con el caso. Esta metodología establece una tensión entre el documento y la representación, y plantea preguntas sobre la información, las evidencias y las distintas formas en que se construyen los relatos sobre un hecho.
El segundo eje es el teatro de objetos, que convierte elementos cotidianos en dispositivos escénicos con significados simbólicos y políticos. En la propuesta, los objetos adquieren nuevas funciones y representan conceptos vinculados con la manipulación de la información, las evidencias y la justicia. Una mesa, por ejemplo, puede transformarse en un maletín o una camilla, mientras determinados objetos funcionan como elementos asociados a una escena del crimen.
Los personajes y objetos también forman parte de esta construcción simbólica. La presencia de muñecos que representan determinadas figuras, entre ellas un ministro y niños, profundiza la idea de manipulación que atraviesa la puesta en escena. Los actores, a su vez, participan como agentes dentro de un plan previamente establecido e incorporan a la representación elementos asociados a procedimientos policiales y a la denominada “siembra de pruebas”.
El espacio escénico se concibe como un territorio cambiante: puede representar una escena del crimen, una oficina policial, un espacio en las afueras de El Alto o las calles de La Paz. Para ello, se plantea un escenario neutro y vacío, cuya transformación se produce principalmente mediante la iluminación. El diseño de luces será funcional y de carácter básico, pensado para acompañar las diferentes situaciones y transiciones de la obra.
La propuesta plantea así un encuentro entre teatro documental, teatro de objetos y música para generar una experiencia artística que invite a reflexionar sobre la violencia, el poder, la manipulación y la construcción de la verdad.
Clavijo: Ese hombre se pone violento se presenta este jueves 24 de septiembre, a las 17.30, en el Centro Cultural Wawitay, ubicado en la calle Linares, casi esquina Tarija, 1017. El ingreso es libre.

