La Paz, Bolivia /QAMASA Digital. – El Concejal Javier Escalier denunció la pérdida y el abandono de una de las obras escultóricas más conocidas de La Paz: el monumento a Andrés de Santa Cruz, creado por el artista Ted Carrasco y compuesto originalmente por la Cabeza del Mcal. de Zepita y la Pukara.
“La Pukara ha desaparecido. Hoy solo queda la Cabeza de Zepita, abandonada a su suerte en la zona de Amor de Dios”, lamentó Escalier al visitar el sitio donde yace el monumento.
La escultura, tallada en piedra arenisca en 1989, rindió homenaje al Mariscal Andrés de Santa Cruz, creador de la Confederación Perú-Boliviana. Su elaboración tomó casi un año y fue resultado de un concurso impulsado por la Alcaldía paceña. Sin embargo, tras otras reubicaciones y el desinterés de las autoridades, el conjunto artístico se encuentra hoy desaparecido.
“Esta es una obra patrimonial, parte de la memoria de nuestra ciudad. Que desaparezca una pieza del escultor Ted Carrasco es una vergüenza. Es el reflejo del descuido de esta gestión y también de la anterior”, cuestionó el concejal.
Según Escalier, existen indicios de que la Pukara y parte de las piedras que acompañaban la Cabeza de Zepita desaparecieron durante la inundación de marzo de 2024, provocada por la falta de limpieza en las cabeceras de los ríos de La Paz.
“Esa inundación fue consecuencia directa de la negligencia, al no haberse cumplido con la limpieza preventiva. Hoy no solo se perdieron bienes materiales, sino también parte del patrimonio histórico y artístico de los paceños”, denunció.
El monumento, que originalmente estuvo instalado junto al atrio de la iglesia de San Francisco, estaba conformado por tres figuras talladas en piedra: Bolívar, Sucre y Santa Cruz, encima de la Pukara que simbolizaba la unidad y la fuerza de los pueblos andinos.
La Pukara estaba compuesta por alrededor de 40 bloques de piedra, ensamblados como un rompecabezas. Cada pieza fue numerada, catalogada y otra parte fue dejada en el polifuncional de la cancha de Mallasa, donde inicialmente se almacenaron. La Cabeza de Zepita, en cambio, quedó temporalmente en Aranjuez.
Sin embargo, con el paso de los años, las piedras fueron utilizadas como defensivos en el río, una decisión que deterioró aún más el conjunto original. Finalmente, muchas de estas piezas fueron arrastradas por las aguas y hoy desaparecieron. Solo unas pocas —fragmentos del rompecabezas original— se encuentran actualmente en la cancha de la Subalcaldía de Mallasa.
“La Cabeza de Zepita debería estar restaurada y en un espacio digno. En lugar de eso, está botada, partida y olvidada. Esa es la realidad del patrimonio paceño hoy: la historia se erosiona junto con las piedras”, advirtió Escalier.
El concejal anunció que solicitará informes sobre el paradero de las piezas desaparecidas y exigirá un plan de restauración integral del monumento. “No podemos permitir que una obra de este valor se pierda por la negligencia de las autoridades. La Paz merece respeto, y su memoria también”, concluyó.

