QAMASA Digital .- Entre mausoleos, lápidas e historias que atraviesan generaciones, el Cementerio General de La Paz invita a vivir una noche de misterio, arte y cultura el próximo viernes 30 de octubre, desde las 18.00, con un recorrido por las tradiciones que forman parte de la memoria paceña.
La actividad propone descubrir el camposanto desde otra perspectiva, en un ambiente donde las historias y las tradiciones se encuentran con el patrimonio funerario.
“Déjate envolver por la atmósfera del Cementerio General de La Paz y acompáñanos en una noche donde el arte y la cultura se encuentran con las historias que habitan entre sus muros”, invita el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz.
Una de las historias que forman parte de la memoria del lugar es la de doña Anita, una mujer que se opuso a la construcción del camposanto y que, paradójicamente, terminó enterrada allí
Según información de la alcaldía, fue la primera paceña en ser sepultada en el cementerio, aunque de manera discreta. Hasta hoy, se desconoce dónde se encuentra su tumba.
El relato cuenta que, cuando se proyectaba abrir el Cementerio General, las autoridades civiles y eclesiásticas planearon inaugurar el camposanto con los restos de un obispo de apellido Ochoa. La intención era que su figura solemne sirviera de ejemplo para que la población comenzara a enterrar a sus difuntos allí, en lugar de hacerlo en los atrios de las iglesias.
Mientras los feligreses observaban el cuerpo del obispo, un fragmento de la cornisa de la iglesia cayó y provocó temor entre los presentes. Ante el riesgo de un derrumbe, la multitud salió apresurada y doña Anita cayó al suelo durante la estampida, lo que causó su muerte. Así, quien se había opuesto a la construcción del recinto funerario terminó convertida en parte de su historia.
El Cementerio General de La Paz fue creado por decreto supremo el 25 de enero de 1826, durante el gobierno del mariscal Antonio José de Sucre, y su disposición de creación fue ratificada el 24 de enero de 1831 por el mariscal Andrés de Santa Cruz. Antes de la habilitación del camposanto, los entierros se realizaban en los atrios de las iglesias.
A lo largo de su historia, el camposanto se convirtió en un espacio de memoria nacional, con mausoleos dedicados a acontecimientos como la Guerra del Pacífico, la Guerra del Acre y la Guerra del Chaco. También alberga los restos de personalidades de la cultura y la vida pública boliviana, cuyas trayectorias forman parte de la historia del país.
Entre sus espacios emblemáticos está el mausoleo Tres Pasos al Frente, dedicado a los excombatientes de la Guerra del Chaco. Su nombre evoca el valor de quienes participaron en la contienda y constituye un lugar de homenaje a quienes defendieron al país durante el conflicto.
El Cementerio General también forma parte de las prácticas culturales y espirituales paceñas. Cada noviembre, las familias acuden al camposanto para honrar a sus difuntos durante Todos Santos y la Festividad de las Ñatitas, tradiciones que mantienen vivo el vínculo con quienes ya partieron.

