La Paz, Bolivia «QAMASA Digital. – El nuevo ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo Carrasco, fue presentado este martes ante el personal de la Cancillería, en un acto en el que delineó los principales ejes de su gestión y subrayó la necesidad de una profunda reestructuración de la política exterior boliviana. “Creo que hay que reestructurar la diplomacia, la política exterior y la arquitectura institucional que tenemos. Debemos empezar a pensar desde la geoeconomía y en la diplomacia digital. Nuestras delegaciones no deben ser solo políticas, sino también comerciales”, afirmó.
Aramayo, quien fue invitado por el presidente Rodrigo Paz Pereira a asumir esta responsabilidad, destacó que acepta el reto con humildad y compromiso. “Aspiro poder atender a la altura de las circunstancias del mandato que asumo. El presidente Paz, fue muy claro al recordarnos que no estamos en el gabinete por méritos acumulados, sino porque la patria nos convoca a servir con responsabilidad y entrega al pueblo boliviano”, expresó.
El Canciller anunció que se adoptarán decisiones administrativas a corto plazo para modernizar la gestión institucional y fortalecer la presencia internacional del país. “Debemos pensar de manera sistémica, posicionarnos rápidamente en los mercados y aprovechar las ventajas competitivas que el mundo nos ofrece. Si al gobierno le va bien, nos irá bien a todos; si le va mal, nos irá mal a todos”, señaló, insistiendo en la necesidad de una acción coordinada y unificada al servicio del desarrollo nacional.
Durante su intervención, Aramayo subrayó que el objetivo del gobierno no es administrar crisis, sino construir prosperidad. “La pobreza no se supera dándole a la gente aspiraciones mínimas; todos aspiramos a vivir la vida que queremos vivir. Nuestro deber es brindar las condiciones para que cada boliviana y boliviano pueda elegir su propio destino”, enfatizó.
El ministro también exhortó al personal de la Cancillería a trabajar con espíritu colectivo, dejando de lado los egos y las jerarquías innecesarias. “Este no es un trabajo de oficina, es un compromiso de 24 – 7. Nos toca mirar hacia adelante, rescatar lo bueno, aprender de los errores y actuar con madurez, sabiduría y lucidez”, indicó, reconociendo los desafíos que impone el contexto global y regional actual.
Finalmente, Aramayo expresó su profundo respeto por la institución y por quienes lo precedieron en el cargo. “Tengo claro que la silla que voy a ocupar no es mía. Mi misión es dejarla mejor de lo que la recibí, con un estándar más alto, porque representa al país y a todas las bolivianas y los bolivianos. Este no es un trabajo que pueda realizar solo; solo avanzaremos si lo hacemos juntos y con sentido de patria”, concluyó.

