Sucre, Bolivia/QAMASA Digital.- Diez países de Latinoamérica figuran entre los finalistas para la inscripción de sus tradiciones culturales en las listas de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, que se decidirán el mes próximo, informó este lunes la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Entre ellos la Festividad de la Virgen de Guadalupe de la ciudad de Sucre, que fue postulada entre 2022 y 2023.
Entre las 68 candidaturas de 78 países destacan El Salvador, que participa por primera vez, propone La Hermandad de las Flores y las Palmas (religiosa); Bolivia, la Festividad de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre (fiesta); Chile, el Circo de tradición familiar (artes escénicas), y Panamá, con los procesos constructivos de la casa de quincha y la junta de embarre/embarra (arquitectura tradicional).
También destacan Paraguay, con el Arte Ñai’ũpo, cerámica ancestral (artesanía); Perú, con Sarawja, música y danza aymara de Moquegua (música y danza); Cuba, con la práctica del son cubano (música); México, con la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa (teatro y ritual); Venezuela, con el Joropo (música y danza), y Argentina,con el Cuarteto, música y danza de Córdoba (música y danza).
El Patrimonio Cultural Inmaterial incluye tradiciones orales, artes escénicas, rituales, festivales y conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación que la Unesco busca proteger, promover la diversidad cultural y fortalecer la identidad de las comunidades.
Los resultados de las candidaturas se anunciarán tras la deliberación del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que celebra su vigésima sesión del 8 al 13 de diciembre en Nueva Delhi, India.
Patrimonio Cultural Inmaterial
Cuando una festividad es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, recibe un importante reconocimiento internacional que ayuda a preservar y promover sus tradiciones y rituales.
Este estatus eleva la visibilidad de la festividad, atrae turismo cultural y fomenta el respeto por las prácticas locales. Además, las comunidades pueden acceder a recursos y apoyo financiero para su conservación, lo que contribuye a la protección de su identidad cultural frente a la globalización y las amenazas de desaparición.
El reconocimiento de la Unesco también fortalece el sentido de pertenencia y orgullo en las comunidades que celebran la festividad, al mismo tiempo que promueve el diálogo intercultural. Aunque no se busca congelar las tradiciones en el tiempo, se favorece su adaptación y evolución dentro de un marco que respete su esencia. Esto asegura que las festividades puedan seguir siendo relevantes para las generaciones futuras sin perder los elementos que las hacen únicas(Correo del Sur).

