Cochabamba, Bolivia /QAMASA Digital. – Un robo desató la indignación colectiva en el municipio de Cuchumuela, ubicado en el Valle Alto de ingresó al santuario del Niño Sik’imira, una de las deidades católicas más importantes y veneradas de la región, llevándose como botín joyas, cadenas, anillos de oro, dinero en efectivo de las ofrendas y una cuna de oro macizo que los fieles habían donado en gratitud por los milagros recibidos.
Los antisociales vulneraron la seguridad del templo forzando las puertas de ingreso principales. Una vez adentro, destruyeron con violencia la urna protectora donde se resguardaba la sagrada e histórica estatuilla. Pese a que el lugar fue vaciado de sus tesoros materiales, los ladrones dejaron abandonada la pequeña escultura del «Niño Hormiga» (apodo que recibe por medir apenas dos centímetros de altura) a un costado de su nicho habitual.
Tras el reporte del incidente, efectivos de la Policía Boliviana activaron de inmediato un operativo. Los peritos trabajan en el levantamiento de huellas y evidencias para determinar la identidad de los autores del crimen y esclarecer cómo consiguieron burlar la vigilancia sin levantar sospechas. Por su parte, la comunidad local y las autoridades eclesiásticas alzaron la voz para exigir celeridad en el caso, demandando la captura de los responsables y la total devolución del patrimonio religioso sustraído.
Esta agresión afecta directamente al corazón cultural del Valle Alto, ya que el Niño Sik’imira congrega anualmente a miles de peregrinos y devotos. Su festividad principal se celebra a finales del mes de agosto, días en los que el pueblo se llena de fe y tradición mediante misas solemnes, procesiones y una masiva entrada folklórica.

