Santa Cruz, Bolivia /QAMASA Digital. – La jaguar Yaguara fue liberada exitosamente en su hábitat natural dentro del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, marcando un importante hito para la conservación de la fauna silvestre en Bolivia.
Este logro es el resultado de dos años de trabajo conjunto entre el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), la Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY), la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP), la Gobernación de Santa Cruz y diversas instituciones nacionales e internacionales comprometidas con la protección de la biodiversidad. En los últimos meses, estas entidades conformaron un Comité Técnico Interinstitucional que acompañó y evaluó las distintas etapas del proceso, otorgando criterios técnicos para la liberación de Yaguara.
El proceso incorporó acciones de rescate, rehabilitación, evaluación veterinaria y preparación para su retorno a la vida silvestre. La experiencia adquirida durante este proceso permitió fortificar capacidades técnicas y operativas en el país para la rehabilitación y liberación de grandes felinos, erigiéndose en un aporte relevante para la conservación del jaguar y otras especies silvestres.
De igual manera, fue esencial el compromiso y esfuerzo de los guardaparques del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, quienes acompañaron las labores de coordinación, logística, seguridad y monitoreo en campo, contribuyendo de manera decisiva al éxito de este proceso de conservación.
La liberación de Yaguara representa además un ejemplo del valor de la coordinación interinstitucional para la protección de una especie emblemática de los ecosistemas bolivianos. Este esfuerzo contribuye a generar conocimiento, fortalecer alianzas y desarrollar herramientas para futuras acciones de conservación y manejo de fauna silvestre en Bolivia.
Como parte del seguimiento posterior a su liberación, Yaguara porta un collar satelital que permitirá monitorear sus desplazamientos, adaptación y bienestar en su entorno natural. Este sistema constituye una experiencia pionera en el país para el seguimiento de un jaguar rehabilitado y aportará información valiosa para la conservación de la especie.
El Sernap reafirma su compromiso con la protección del patrimonio natural del país y con el fortalecimiento de iniciativas que contribuyan a la conservación de la biodiversidad en las áreas protegidas nacionales.
La historia
historia
Bolivia vivió en 2024 su peor crisis ambiental por los incendios forestales. Más de 12 millones de hectáreas fueron afectadas por las quemas. En agosto de ese año, Yaguara llegó exhausta a una estancia ganadera en el municipio de Ascensión de Guarayos, en el departamento de Santa Cruz, al este del país. La jaguar escapaba del fuego junto a otra cría, que se presume sería su hermano y que escapó de ese lugar. El fuego los separó de su madre.
Yaguara fue trasladada al santuario Ambue Ari, ubicado en Ascensión de Guarayos y administrado por la Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY), una organización boliviana dedicada a la conservación de la vida silvestre. Se especializa en el rescate, rehabilitación y cuidado de la vida silvestre víctima del tráfico ilegal y otros daños.
CIWY también rehabilita animales silvestres que resultaron heridos por incendios u otros desastres. Esta organización realiza proyectos educativos a nivel local y nacional, así como proyectos de investigación y divulgación científica. Además, administra tres santuarios de vida silvestre en Bolivia: Machía, en el municipio de Villa Tunari, en el departamento de Cochabamba; el Ambue Ari, en Santa Cruz; y Jacj Cuisi, en plena Amazonía boliviana.
Según explicó Iván Márquez, biólogo de CIWY y responsable de su rehabilitación comportamental, Yaguara llegó en buen estado general, sin lesiones graves y sin haber tenido contacto previo con seres humanos. “Era completamente silvestre. Por eso se tomó una decisión histórica: prepararla para volver a la vida libre”, señaló.
Durante más de un año, Yaguara fue criada bajo estrictas condiciones de aislamiento humano, en un recinto de 10.000 metros cuadrados diseñado para reproducir su entorno natural. El objetivo fue que desarrollara las habilidades que normalmente aprendería junto a su madre: cazar, nadar, trepar, marcar territorio y comunicarse con otros jaguares. El monitoreo se realizó con cámaras trampa y sistemas remotos alimentados con energía solar(LOS TIEMPOS).

