La Paz, Bolivia /QAMASA Digital. – La historia de La Paz no solo se escribe en documentos y fechas, sino también en la fe que acompañó a su pueblo a lo largo de más de tres siglos. Esa dimensión espiritual y social fue puesta en valor con la reciente declaratoria de la Virgen del Carmen como heroína del municipio, un reconocimiento que rescata su profunda presencia histórica, cultural y religiosa en la vida paceña.(AMUN)
El significado de esta nominación fue explicado por el padre Teófilo, de la orden de las Carmelitas, durante su participación en el programa Dialogando con el Negro, conducido por el alcalde Iván Arias.
Desde una mirada pastoral e histórica, el religioso recordó que la devoción a la Virgen del Carmen en La Paz se remonta a 1717, cuando las madres carmelitas se establecieron en la ciudad y trajeron consigo esta advocación mariana que rápidamente fue acogida por la población.
Aunque las religiosas vivían en clausura, la fe trascendió los muros del convento y se enraizó en el pueblo. La Virgen ya había llegado antes con otras órdenes religiosas, como los franciscanos, pero fue con las Carmelitas que su presencia adquirió un peso simbólico decisivo, especialmente durante los acontecimientos históricos que marcaron el nacimiento de la patria.
El padre Teófilo subrayó el rol espiritual que la Virgen del Carmen tuvo durante la Revolución del 16 de Julio de 1809, cuando la fe se convirtió en un factor de unidad y fortaleza para el pueblo paceño. “María es símbolo de unidad: del pueblo, de la Iglesia y de la nación”, afirmó, destacando que, más allá del hecho político, la devoción representó un impulso colectivo hacia la libertad y la esperanza.
Ese legado se mantuvo vivo a lo largo del tiempo. La Virgen del Carmen fue declarada patrona de Bolivia en 1852 y, posteriormente, patrona de las Fuerzas Armadas, consolidando su papel como referente espiritual en momentos decisivos de la historia nacional. Guerras, revoluciones y crisis encontraron en esta devoción un punto de encuentro para la fe popular, desde la Guerra del Chaco hasta los distintos procesos sociales del siglo XX.
La reciente declaratoria como heroína municipal no responde únicamente a un acto formal, sino al reconocimiento de una memoria colectiva que sigue viva. El convento carmelita, con más de 300 años de historia, es considerado un patrimonio material y espiritual de la ciudad, donde generaciones de fieles han acudido a orar, pedir consuelo y agradecer favores recibidos.
La Iglesia Católica ha recibido esta distinción como una oportunidad para renovar el llamado a la unidad y a la perseverancia en la fe. Procesiones, rezos comunitarios y el trabajo de las cofradías —que visitan hogares y acompañan a enfermos— forman parte de una tradición que busca mantenerse viva, especialmente después del impacto social y humano que dejó la pandemia.
“Nosotros pasamos, pero la fe permanece”, reflexionó el padre Teófilo, al invitar a la ciudadanía a no dejar morir esta devoción que, según afirmó, es parte esencial de la identidad paceña. La Virgen del Carmen, hoy reconocida como heroína, continúa siendo para muchos el rostro espiritual de la resistencia, la unidad y la esperanza de La Paz.

