Oruro, Bolivia /QAMASA Digital .– Los diablos y los morenos que cada año toman las calles de Bolivia con sus colores, máscaras y bordados ahora también caben en la palma de una mano. La diablada y la morenada fueron convertidas en medallas conmemorativas que, más allá de ser piezas de colección, buscan preservar la historia de estas expresiones y reforzar la defensa del folklore boliviano.
Las dos piezas abren una colección impulsada por la Unión Numismática de Oruro que contempla las 18 especialidades de danza del Carnaval de Oruro, con el propósito de convertir parte de su historia en memoria numismática y mostrar, a través de ellas, la diversidad cultural nacional. Esta primera serie está dedicada a la diablada y la morenada y fue presentada en un acto celebrado en la Gobernación de Oruro.
El historiador Fabricio Cazorla explicó que la iniciativa surgió en el marco del bicentenario de la creación del departamento y tiene el propósito de destacar, a través de la numismática, la riqueza cultural de las expresiones bolivianas.
“Estas piezas permiten también que se constituya un instrumento de la memoria histórica y cultural del folklor boliviano”, señaló en entrevista con Bolivia Tv.
Cada medalla está acompañada por un folleto con referencias históricas que permiten conocer el origen y la evolución del Carnaval de Oruro, además de comprender el significado de sus danzas.
“Una manera también de enfatizar el valor y el contenido histórico de nuestras danzas”, destacó Cazorla, quien remarcó que la festividad, declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco, no se limita a la música, el color y el movimiento de las entradas, sino que reúne expresiones culturales con una larga historia.
Una danza que también se puede llevar en la mano
Las medallas ya pueden ser adquiridas por población orureña, boliviana y extranjera. Los impulsores las ofrecen en la tienda de souvenirs del monumento a la Virgen del Socavón y en el atrio del Santuario del Socavón, donde atienden todas las mañanas, de 08.00 a 14.00. También se puede contactar a la organización a través de su página de Facebook Unión Numismática de Oruro.
La medalla de la diablada recoge elementos característicos de esta expresión folklórica, mientras que la pieza dedicada a la morenada muestra en el anverso uno de los elementos vinculados al personaje del turrilito y lleva el escudo de Oruro en el reverso.
Las piezas tienen baño de oro y están esmaltadas con colores que resaltan los detalles de los personajes y otros elementos representativos de las especialidades.
Para Cazorla, el trabajo no busca convertirlas únicamente en objetos de colección.
“Definitivamente consideramos que este trabajo pueda ser no simplemente un objeto de colección, sino también la manera de comprender y que quede viva en el tiempo esta memoria cultural”, afirmó.
La medalla de la morenada tiene, además, una particularidad dentro de esta iniciativa. De acuerdo con la Unión Numismática de Oruro, se trata de la primera medalla de estas características acuñada en Bolivia sobre esta danza.
Cazorla explicó que anteriormente existió un token o ficha de intercambio vinculado al Mini Calvario, con la imagen de una máscara de moreno, pero que la pieza actual constituye la primera medalla de este tipo dedicada a esta expresión cultural.
Conocer para defender
La colección también plantea una forma de acercar la historia de las danzas a quienes las interpretan, observan o siguen durante las entradas folklóricas.
“Inicialmente es conocer lo que bailamos”, sostuvo Cazorla al referirse a la defensa del folklore boliviano.
Recordó una frase del periodista y escritor Coco Manto: “Bailan danzas en mi país, pero sin saber lo que bailan”. A partir de esa idea, explicó que es necesario comprender el significado de los personajes, bordados y elementos que forman parte de cada manifestación, porque todos transmiten una historia y un contenido cultural.
Para el historiador, ese conocimiento debe involucrar no solo a las autoridades, sino también a los folkloristas, investigadores, instituciones y a la sociedad civil.
“Cada folklorista sea un portador de esta defensa”, afirmó. Consideró que conocer la historia de las danzas permite asumir una defensa más activa frente a los mensajes que circulan en internet y que —dijo— buscan en algunos casos desmerecer el patrimonio folklórico desarrollado por Bolivia.
“Hay que leer, comprender, hay mucha historia de nuestras danzas y creo que este es el mejor momento para asumir un compromiso y una defensa fiel”, agregó.

