El espacio abarca una superficie de 44.000 hectáreas. El objetivo principal de la declaración de área protegida es resguardar las 221 fuentes de agua en una zona aledaña al ingreso al Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Madidi.
La iniciativa impulsada por el Gobierno Municipal de San Buenaventura y el Consejo Indígena del Pueblo Tacana (CIPTA) con el soporte técnico de Wildlife Conservation Society (WCS), se basó en la concepción de la cosmovisión tacana, cuyo idioma bautizó a la nueva área protegida, Ena Bacua (la anaconda) considerada un ser protector y dueño de los cuerpos de agua y sus peces.
La mayor porción del área protegida se sitúa dentro de la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) del pueblo Tacana. Para su consolidación se implementaron procesos de diálogo que lograron integrar armónicamente a comunidades interculturales (como San Isidro y Everest). También a sectores ganaderos privados, siempre teniendo presente que esta reserva funciona como un cinturón de protección en el norte paceño, pues colinda con otra región de altísima biodiversidad como lo es el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi (PN ANMI Madidi) comprendido en el municipio de San Buenaventura.
“Somos colindantes. Ya veníamos trabajando de forma conjunta con el pueblo indígena tacana en el tema de control y vigilancia. También en el tema de monitoreo, para resguardar los recursos naturales que no están dentro del área protegida. Pero, son algo importante; es como un colchón de las tensiones sociales que hay sobre el uso de los recursos naturales”, señaló(LA RAZÓN).

