QAMASA Digital..- Vasijas, figuras ceremoniales y piezas que conservan formas y símbolos de la cultura tiwanakota reciben una nueva mirada en Tiwanaku, La Paz. Ahora, quienes llegan hasta este territorio van más allá de contemplarlas: pueden tocar la arcilla, conocer las técnicas tradicionales y crear con sus propias manos una pieza de cerámica.
La propuesta surge en el Centro Artesanal Taypi Tiwanaku, donde Mario Loza y su esposa, Martha Callisaya, mantienen desde hace más de 40 años una tradición familiar que ahora encuentra en el turismo vivencial una nueva forma de compartir sus conocimientos.
El visitante puede conocer primero la historia del emprendimiento y acercarse a la arcilla como materia prima. Después descubre la importancia de la cerámica dentro de la cosmovisión andina y aprende sobre técnicas tradicionales como el pellizco, la plancha, el torno y el molde a presión.
Según información del Centro para la Participación y el Desarrollo Humano Sostenible (Cepad), el recorrido incluye demostraciones prácticas de modelado y trabajo en torno, además de un espacio para que cada visitante elabore su propia pieza de cerámica con la guía de los artesanos.
La experiencia busca que el público deje atrás el papel de observador y se acerque al oficio desde la práctica. Una porción de arcilla pasa entonces de las manos del artesano a las del visitante, quien puede darle forma y conocer de cerca la paciencia y precisión que requiere este trabajo.
El recorrido tiene otro momento especial con la cocción tradicional en un horno artesanal. Visitantes y anfitriones comparten este proceso que permite conocer una parte fundamental de la elaboración de las piezas y convertir el encuentro en un espacio de aprendizaje e intercambio.

Taypi Tiwanaku recibió asistencia técnica del Cepad y del Fondo Extremeño Local de Cooperación al Desarrollo para estructurar esta experiencia turística. El proceso incluyó el acondicionamiento de ambientes y el fortalecimiento de conocimientos en atención al cliente, calidad del servicio, costos y tarificación.
La propuesta también cuenta con un guion interpretativo para el recorrido y un banco de imágenes que apoyarán su promoción y comercialización. El objetivo es que el conocimiento artesanal acumulado durante décadas pueda convertirse en una experiencia turística con identidad propia.
La iniciativa involucra a nueve artesanos y artesanas locales, quienes conservan técnicas tradicionales propias de la cultura tiwanakota y buscan transmitir esos conocimientos a más personas de la comunidad.



La experiencia de Taypi Tiwanaku forma parte de la Ruta Turística Vivencial “Caminos del Sol”, que articula emprendimientos familiares y comunitarios vinculados con el patrimonio cultural y natural del territorio.
Para quienes quieran vivir esta experiencia, la ruta puede ser consultada con empresas de guías turísticos que trabajan con la propuesta y tienen contacto con los comunarios y emprendimientos que forman parte del recorrido. De esta manera, los visitantes pueden conocer las opciones disponibles y coordinar su visita.
Es así que en este espacio, la cerámica se convierte en una forma distinta de acercarse al baluarte precolombino. Cada vasija, figura o pieza utilitaria guarda símbolos y conocimientos ancestrales, pero ahora el visitante también puede conocerlos desde la arcilla, descubrir sus técnicas y llevarse consigo una creación hecha con sus propias manos.

