QAMASA Digital.- Aunque Halloween tiene raíces celtas y una fuerte influencia norteamericana, su llegada a la ciudad de La Paz comenzó a registrarse de manera notable a finales de los años 80 y principios de los 90. Inicialmente, era una festividad reservada a institutos de idiomas, colegios bilingües y fiestas privadas en la Zona Sur.

Sin embargo, en las últimas dos décadas, la celebración experimentó una transformación masiva:
- La toma de El Prado: Lo que empezó como un festejo de nicho se convirtió en un fenómeno cultural masivo. Cada 31 de octubre, miles de familias, jóvenes y —cada vez más— mascotas disfrazadas toman el paseo de El Prado, la Avenida Mariscal Santa Cruz y las calles de San Miguel, transformando el centro y el sur paceño en un gigantesco carnaval de disfraces.
- El «Trick or Treat» a la paceña: Los niños (y los no tan niños) cambiaron el clásico «Dulce o truco» por estribillos propios mientras recorren los comercios locales que, año tras año, se preparan con bolsas gigantes de caramelos para recibir la marea humana.
- La antesala de Todos Santos: Lo más interesante de Halloween en La Paz es su convivencia con la tradición local. Lejos de desplazar a Todos Santos (2 de noviembre), Halloween se ha integrado como la antesala festiva y lúdica. Mientras el 31 de octubre reina la fantasía, el terror y la creatividad de los disfraces, el 1 y 2 de noviembre la ciudad se vuelca con profundo respeto a recibir a las almas de sus difuntos con t’antawawas y altares tradicionales.

Hoy en día, Halloween en La Paz es sinónimo de comunidad, creatividad familiar y, por supuesto, ¡el momento perfecto para que nuestros amigos de cuatro patas muestren su lado más tierno y terrorífico! 🐾👻
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