La Paz, Bolivia /QAMASA Digital – Periodismo ACTIVO-Mario Limache – La emergencia climática golpea con fuerza al sudoeste de Potosí, donde las intensas nevadas y el congelamiento de los campos de pastoreo dejaron a más de 165.000 llamas y ovejas en riesgo, mientras unas 400 familias productoras enfrentan el temor de perder su principal fuente de subsistencia.
El frío extremo ya no representa únicamente un fenómeno meteorológico para las comunidades del sudoeste potosino. La nieve cubrió extensas áreas de pastoreo y, en varios sectores, el suelo quedó completamente congelado, dejando a miles de animales sin posibilidades de alimentarse.
El responsable de la Unidad de Gestión de Riesgos de la Gobernación de Potosí, Williams Acho Portillo, advirtió que las crías y los ejemplares más vulnerables son los que enfrentan mayor peligro ante la combinación de hambre, bajas temperaturas y escasez de forraje.
Ante esta situación, las autoridades departamentales activaron medidas de emergencia con el envío de alimentos y vitaminas para el ganado. Sin embargo, la ayuda encuentra un obstáculo adicional: varias comunidades permanecen aisladas por el bloqueo de caminos provocado por las intensas nevadas.
Maquinaria pesada comenzó a ser desplazada hacia las zonas afectadas con el objetivo de recuperar las rutas y permitir el ingreso de brigadas, técnicos y ayuda para los productores.
La Gobernación contabilizó inicialmente 400 familias afectadas, aunque la cifra podría incrementarse a medida que avance la evaluación en las comunidades que todavía permanecen incomunicadas.
Bs 2 millones no serían suficientes
La magnitud del fenómeno llevó al Gobierno Autónomo Departamental de Potosí a declarar emergencia climática mediante el Decreto Departamental N.º 202.
El responsable de Alerta Temprana, Javier Gonzales, informó que inicialmente fueron destinados Bs 2 millones para atender la emergencia. No obstante, admitió que el presupuesto podría resultar insuficiente frente a la dimensión de los daños.
La Gobernación analiza, por ello, gestionar aproximadamente Bs 3 millones adicionales, principalmente para adquirir forraje y garantizar alimento para los animales.
El desafío inmediato es evitar que una emergencia climática termine transformándose en una crisis ganadera con consecuencias económicas y sociales para cientos de familias que dependen de la producción de llamas y ovinos.
El tiempo juega en contra
Mientras continúan las nevadas y los fuertes vientos, la situación permanece bajo vigilancia. En las comunidades del sudoeste potosino, cada jornada sin alimento incrementa el riesgo de mortandad del ganado.
La emergencia no se mide solamente en grados bajo cero. Se mide también en animales que no pueden alimentarse, caminos que permanecen cerrados y familias que esperan asistencia.
El desafío para las autoridades es claro: hacer que la ayuda llegue antes de que el frío y la falta de forraje conviertan la emergencia climática en una pérdida ganadera de grandes proporciones(RTP).

