QAMASA DIGITAL. – Detrás de los pasos, la música y los trajes que cada año llenan de color las calles de La Paz hay también libros, testimonios, memoria oral e investigación. Más de 70 fraternidades y talleres culturales de la UMSA estudian las danzas que representan en una entrada folklórica que hoy integra y visibiliza expresiones de distintas regiones de Bolivia.
Fernando Cajías, reconocido historiador y fundador de la Entrada Universitaria, recuerda que todo comenzó en 1988 con ocho grupos. Casi cuatro décadas después, la presencia estudiantil creció hasta superar las 70 fraternidades, pero también se amplió la geografía cultural con la incorporación de expresiones de Tarija, Potosí, Chuquisaca, Oruro, la Amazonía y distintas comunidades del país.
“Hay una integración cultural a través de esta entrada que no solo conecta La Paz, sino el folklore de varias regiones del país. No se trata de rescatar danzas, porque las comunidades nunca dejaron de practicarlas, sino de contribuir a visibilizarlas. Algunas permanecen profundamente ligadas a sus lugares de origen y en la entrada de la UMSA encuentran una oportunidad para ser conocidas por más personas”, señaló Cajías.
Esa relación también llega a la música y a sus propios portadores. Por ejemplo, conjuntos de comunidades afrobolivianas acompañan la saya de los estudiantes; sicuris de Italaque participan junto a la Facultad de Agronomía; y moseños de la provincia Aroma acompañan a la moseñada de la Carrera de Lingüística.
La investigación permite, además, comprender qué historia se está llevando a las calles. Maya Méndez, estudiante de Nutrición, explicó que la “Rueda Chapaca” está vinculada con la cosecha de la vid y que algunos de sus movimientos evocan el pisado de la uva. La fraternidad trabaja con instructores oriundos de Tarija para conservar las características de la danza.
Desde la sede universitaria de Viacha (La Paz), estudiantes de Ingeniería Agroindustrial investigaron la danza “Kallawaya” como representación del caminar de los médicos naturistas itinerantes que llevaban conocimientos de medicina tradicional entre comunidades.
Y en Estadística, el estudio sobre la danza “Potolos” encontró un desafío adicional: existen pocos registros escritos sobre su origen y una parte importante de su historia permanece en testimonios transmitidos en los límites de las regiones de Potosí y Chuquisaca. La mirada cambia incluso según la formación de quien investiga.
Mateo Vargas, estudiante de Sociología e integrante de los Mineritos, explicó la danza desde la historia económica y social del país, el trabajo minero y la figura de la palliri, lo que refleja cómo los conocimientos aprendidos en las aulas también ayudan a interpretar el folklore.
Para Cajías, allí está parte del valor de esta experiencia, los jóvenes ya no participan únicamente como intérpretes, sino también como investigadores de las expresiones culturales que llevan a la Entrada Folklórica de la UMSA. Este lunes, los estudiantes expusieron y defendieron sus monografías ante jurados evaluadores, presentando los resultados de sus investigaciones sobre el origen, la historia y el significado de las danzas que representarán.

