Por: Susana De La Rosa Sociologa y Gestora Cultural
El Carnaval de Oruro, proclamado por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y principal imagen de Bolivia ante el mundo, se encuentra en una crisis profunda que pone en riesgo su organización para el año 2027. La ruptura del diálogo entre el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro (GAMO) y la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro (ACFO) evidencia disputas de fondo relacionadas con la transparencia y la mercantilización de la fiesta. Sin embargo, el vacío más escandaloso en este escenario proviene de La Paz: el Viceministerio de Turismo Sostenible y Culturas, bajo la gestión de Andrés Aramayo, brilla por su ausencia.
La postura pasiva de Aramayo denota una preocupante confusión de funciones, actuando bajo la premisa equivocada de que su única tarea consiste en promocionar el turismo y reduciendo una Obra Maestra de la Humanidad a un simple gancho comercial.
Esta ceguera institucional parece estar directamente influenciada por su propio pasado corporativo y sus vínculos en el sector privado, priorizando la lógica mercantil por encima de la salvaguarda de la identidad. Ante semejante dejadez, cabe formular una pregunta ineludible: ¿Tiene el viceministro Aramayo un equipo técnico y profesionales idóneos que comprendan lo que está ocurriendo, o simplemente se rodeó de amigos incapaces que desconocen por completo lo delicado de este asunto?
Con este proceder, la gestión del Viceministro choca de frente y traiciona el discurso central del presidente Rodrigo Paz, quien señala que «la patria es primero». Mientras la máxima autoridad del Estado apela a la soberanía nacional, al civismo y al compromiso identitario como prioridades absolutas, su Viceministro prefiere anteponer la mentalidad de los negocios a corto plazo. Tampoco se adecua su inacción con la visión integradora de proyectar a «Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia», pues resulta imposible exportar la riqueza de una nación al planeta si antes se permite el desmoronamiento interno de los pilares que nos definen internacionalmente.
El Viceministro ignora deliberadamente que en el ámbito de las culturas existen prioridades urgentes —como la salvaguarda de las danzas, la mediación gremial y la protección legal frente al plagio— que la Ley 602 le obliga a arbitrar. Tratar a la cultura como un accesorio supeditado al turismo es vaciar la esencia de nuestra historia para complacer intereses de lucro corporativo. Ante su manifiesta incapacidad, su evidente desatención y el grave riesgo en el que pone la imagen del país, considero que Andrés Aramayo debería dar un paso al costado y ceder el lugar a profesionales comprometidos con la defensa de verdaderas políticas de Estado o repensar en una nueva estructura que también tome en cuenta a la cultura.
Foto: Rodriggo Flores Farias-Carnaval de Oruro 2017//Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro

