QAMASA Digital.- El prolongado conflicto caminero que asfixia a las principales rutas del país cobró nuevamente otra víctima cultural.
Las tradicionales celebraciones masivas por el Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco 5534 en el complejo arqueológico de Tiwanaku quedaron oficialmente suspendidas y se reduce a ceremonias rituales con autoridades originarias, amautas y pobladores, sepultando las expectativas de reactivación económica de un sector turístico que se declara en quiebra.
La imposibilidad de garantizar el libre tránsito por la ruta internacional La Paz-Desaguadero obligó a las autoridades locales a replegar los festejos del solsticio de invierno a la intimidad comunitaria. Este año, el amanecer del Willka Kuti (retorno del sol) no contará con el característico flujo de miles de viajeros nacionales y extranjeros.
El alcalde de Tiwanaku, Felipe Chura, lamentó que la coyuntura social eche por tierra meses de planificación logística y cultural, y enfatizó que esta festividad no sólo constituye el epicentro espiritual de la cosmovisión andina, sino que representa el ingreso económico más robusto del año para las familias dedicadas a la hotelería, la gastronomía local y la venta de artesanías.
Operadores y empresarios del sector reportan un panorama desolador, estimando que actualmente arriba apenas un 20% del volumen habitual de visitantes extranjeros para esta época del año.
Ante el aislamiento forzado de Tiwanaku, algunas agencias de viaje ensayan alternativas de contingencia para el feriado largo, desviando sus rutas hacia miradores naturales y apus metropolitanos como el cerro Chacaltaya y la Muela del Diablo para recibir los primeros rayos del sol. Sin embargo, los gremios turísticos reconocen de manera unánime que estas opciones son paliativos menores que no logran mitigar el golpe económico ni sustituir el valor patrimonial del Willka Kuti en las ruinas milenarias.
Al inicio de uno de los fines de semana largos más dinámicos del calendario andino, el turismo boliviano observa con incertidumbre un solsticio marcado por el silencio forzado de sus carreteras y la parálisis de su principal motor cultural(PERIÓDICO QAMASA).

