QAMASA Digital.- La suspensión de las fiestas devocionales y entradas folklóricas en las provincias del departamento de La Paz, ya no es una simple medida de precaución; es el síntoma visible de una región paralizada y rehén de la intransigencia política de unos pocos. Las movilizaciones radicales y el bloqueo sistemático de carreteras —sostenidos por la Central Obrera Boliviana (COB), pero ejecutados con especial dureza por la Federación de Campesinos Túpac Katari y la Federación de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa— han terminado por asfixiar el motor económico de las comunidades rurales: su cultura viva.
Lejos de proteger los intereses de sus bases, las autoridades originarias de estas organizaciones parecen ensañarse directamente contra las tradiciones, las costumbres y el patrimonio cultural boliviano. Al utilizar el bloqueo como arma de presión política, la dirigencia demuestra un desprecio absoluto por la identidad de sus propios pueblos, no se trata solo de un ataque al esparcimiento, sino de una agresión deliberada contra el tejido social rural. Estas festividades representan un profundo sincretismo cultural, donde conviven en perfecta armonía la religión católica y las creencias ancestrales de la cosmovisión andina, un legado histórico invaluable que hoy se ve pisoteado por intereses ajenos al bienestar comunal.
Para el habitante de las provincias paceñas, la fiesta patronal es un engranaje financiero crucial. Alrededor de una entrada folclórica gira la subsistencia de miles de familias: bordadores, músicos, artesanos, vivanderas, transportistas y hoteleros locales dependen exclusivamente de estas fechas. Cortar la libre transitabilidad no afecta a las élites; es un boicot directo al bolsillo del trabajador humilde. Esta asfixia constante provoca un perjuicio estructural e irreparable en el desarrollo natural de las fiestas patronales y folklóricas en todo el departamento, truncando procesos organizativos de años y apagando la vitalidad cultural regional.
La gravedad de este ensañamiento se evidencia en decisiones drásticas y sin precedentes. La emblemática festividad del Tata Santiago en Guaqui, una de las mayores expresiones identitarias de la región, ha sido suspendida hasta el año 2027 debido a la asfixia de los bloqueos. A este doloroso panorama se suma la obligada postergación de la fiesta del Niño Jesús Salvador en Jesús de Machaca, las celebraciones del Corazón de Jesús en Charaña y el devastador impacto adverso en la Festividad del Señor Jesús del Gran Poder, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, cuya organización e inversiones se ven comprometidas por el cerco regional.
¿Cómo se pretende defender la economía popular destruyendo las costumbres que la sostienen? Exigir soluciones al Gobierno mientras los sectores Túpac Katari y Bartolina Sisa aniquilan el patrimonio vivo de las provincias, golpean al Gran Poder y frenan el desarrollo integral del calendario folklórico paceño es una muestra de total cinismo de esta dirigencia. Las inversiones de pasantes y comerciantes se pierden por las carreteras intransitables, mientras los alimentos del productor se pudren y el artesano acumula deudas bancarias impagables.
La riqueza de La Paz radica en su dualidad productiva y cultural, un equilibrio hoy quebrado por una cúpula dirigencial ciega de poder. Al final, la COB, la Federación Túpac Katari y las Bartolina Sisa demuestran una preocupante decadencia ideológica: desconocen por completo el valor sagrado de la fe, la devoción y el folklore, reduciendo el alma y el sustento de todo un pueblo a simples fichas de canje político. Es imperativo reflexionar sobre el rumbo de nuestra sociedad, donde los discursos de «defensa del pueblo» caen por su propio peso cuando las mismas organizaciones dañan la herencia cultural que nos une. Ninguna ambición de poder o consigna partidista justifica decapitar la identidad, ni frenar el desarrollo de las expresiones folklóricas de las provincias paceñas; la fe de la gente y su derecho al trabajo digno jamás deben volver a ser pisoteados ni secuestrados por la mezquindad de sus dirigentes. (Por: Galia Ramos-Directora /PERIÓDICO QAMASA).





