Beni, Bolivia /QAMASA Digital. – El biólogo Diego Peñaranda explicó que el registro de un gran carnívoro como el puma es un indicador de que el ecosistema mantiene las condiciones necesarias para seguir siendo funcional y saludable.
Una cámara trampa instalada para el monitoreo de fauna silvestre registró el pasado 25 de junio de 2026 a una puma (Puma concolor) acompañada de sus tres cachorros en el sendero Robert Ridgely, ubicado en la Isla Barba Azul, dentro de la Reserva Natural Barba Azul, en el departamento del Beni.
El registro fue obtenido como parte de las labores de seguimiento de fauna que realiza la Asociación Armonía en esta área protegida de 12.200 hectáreas, creada en 2008 con el objetivo de conservar la biodiversidad de las sabanas benianas. La reserva fue la primera en Bolivia establecida para proteger a la Paraba Barba Azul, especie catalogada en Peligro Crítico de extinción, y además resguarda la principal parada migratoria del Playero Acanelado en el país.
La reserva alberga una amplia variedad de ecosistemas, entre ellos sabanas, cerrado, islas de bosque, bosques de galería y humedales, que sirven de refugio para más de 325 especies de aves y una rica fauna silvestre, incluyendo jaguares, pumas, borochis, ocelotes, osos hormigueros y monos aulladores.
El biólogo Diego Peñaranda explicó que el registro de un gran carnívoro como el puma es un indicador de que el ecosistema mantiene las condiciones necesarias para seguir siendo funcional y saludable. Estos depredadores ocupan la parte más alta de la cadena alimenticia y requieren hábitats con suficientes presas, cobertura natural y ambientes adecuados para sobrevivir.
Según el especialista, la presencia de una hembra con crías reviste una importancia especial, ya que evidencia que la especie se está reproduciendo dentro de la reserva. Esto demuestra que el paisaje ofrece los recursos necesarios para sostener hembras reproductivas y favorecer el desarrollo de nuevas generaciones.
Peñaranda añadió que el puma es una especie difícil de observar, por lo que obtener este tipo de imágenes requiere un monitoreo constante mediante cámaras trampa y un prolongado trabajo de campo. En ese contexto, documentar a una hembra junto a sus tres cachorros constituye un registro de gran valor para la conservación de la fauna silvestre.
El especialista también señaló que este hallazgo demuestra que es posible compatibilizar la conservación de la biodiversidad con el manejo sostenible del territorio. La presencia del puma en un paisaje donde existen actividades productivas, como la ganadería sostenible, confirma que estas iniciativas pueden contribuir a mantener ecosistemas saludables y funcionales para la vida silvestre(OPINIÓN BOLIVIA).

