QAMASA Digital. – La ciudad de La Paz se viste de fiesta este lunes para rendir homenaje a su alimento más icónico: la marraqueta. Cada 6 de julio, el departamento conmemora el día de este emblemático producto, que se convirtió en un pilar fundamental de la identidad cultural, la economía popular y el patrimonio culinario de Bolivia.
Bautizado como el «pan de batalla», un apodo que surgió al entregar como alimento a los soldados que marchaban a la Guerra del Chaco, la marraqueta cuenta con más de un siglo de existencia.
Aunque su origen exacto todavía desata debates históricos entre quienes aseguran que fue una creación del panadero griego Michel Jorge Callisperis y quienes apuntan a unos hermanos franceses de apellido Marraquette, la realidad es que su esencia es netamente paceña. En la altura de La Paz este pan perfeccionó su receta y adoptó la identidad que hoy lo vuelve único en la región.
La auténtica marraqueta destaca por una preparación que exige rigurosidad, tiempo y destreza artesanal. Se elabora con harina, agua, levadura y sal, además se caracteriza por la total ausencia de grasas. El prolongado proceso de fermentación y un corte preciso antes de entrar al horno garantizan su famosa corteza crujiente y un interior sumamente esponjoso.
En el año 2006, fue declarada como Patrimonio Cultural e Histórico de La Paz, luego la normativa local consolidó este festejo mediante la Ley Municipal N° 521,
institucionalizando el 6 de julio para proteger y difundir el trabajo de los maestros panaderos.
Actualmente, la fama de la marraqueta rompió las fronteras bolivianas. Su alta calidad la ha posicionó en diversos rankings gastronómicos internacionales, elevando el prestigio de la cocina boliviana en el mundo(PERIÓDICO QAMASA).

