QAMASA Digital.- La fiesta patronal de San Juan Bautista en Porongo, ciudad ubicada en la provincia Andrés Ibáñez del departamento de Santa Cruz, trasciende la simple celebración del calendario litúrgico católico para consolidarse como una de las actividades más importantes del patrimonio inmaterial del Oriente boliviano. Este próximo martes 23 de junio, coincidiendo con la “llamada” noche más fría del año, el pueblo revivirá sus costumbres coloniales en una jornada que entrelaza la devoción espiritual con expresiones culturales de raíz mestiza.

A 18 kilómetros de la capital cruceña, Porongo detiene el tiempo para recrear tradiciones que desaparecieron en las áreas urbanas. El ciclo litúrgico comenzará a las 10.00 con la tradicional celebración de los bautizos en el templo histórico. Posteriormente, a las 17.00, la devoción se trasladará en una multitudinaria procesión hacia las orillas del río Piraí para recolectar el agua que bendecirá a los fieles durante las vísperas de la noche, emulando simbólicamente el pasaje bíblico de la purificación en el río Jordán.
A medianoche será la víspera con el encendido de la gran fogata comunitaria. Inmediatamente después, los feligreses protagonizarán descalzos, la caminata sobre las brasas ardientes, un acto de fe donde la devoción desafía al dolor. La jornada se completa con la representación del baile de Los Turcos, una danza folklórica que pervive en los callejones del pueblo como ofrenda exclusiva al santo patrono.
El jefe de Cultura y Turismo de Porongo, Marco Vilchez, destacó que el evento funciona como vitrina para la economía comunitaria y la transmisión de saberes, así se vivirán las novenas y la tradicional caravana.
“Este 23 de junio invitamos a todo el público cruceño, de Bolivia y a los querendones de nuestro pueblo a la fiesta patronal de Porongo”, señaló.
En la plaza principal se prevé que se concentren los exponentes de la gastronomía típica cruceña, ofreciendo horneados en base a yuca y maíz, sucumbé caliente y los cítricos de temporada cultivados por los agricultores de las comunidades aledañas.
Con el repique de campanas y las notas de la tradicional tamborita resonando en el atrio del templo jesuítico, Porongo invita formalmente a investigadores, turistas y residentes a ser testigos de un San Juan que se resiste al olvido y defiende con orgullo sus raíces de pueblo de antaño(PERIÓDICO QAMASA). .

