QAMASA Digital.– La histórica comunidad de Carma en Porco, Potosí, inició una fase de preinversión técnica y declaratoria patrimonial para restaurar su invaluable conjunto arquitectónico colonial y potenciar el turismo cultural. La evaluación identificó tres pilares clave para su recuperación: el Templo de San Miguel con sus pinturas iconográficas, la Hacienda de Carma con sus hornos de fundición, y un sistema hidráulico de arqueología industrial.
Así, la Gobernación de Potosí activó esta fase de preinversión para la restauración integral y la declaratoria como patrimonio de la comunidad de Carma, tras concluir una rigurosa evaluación en este antiguo feudo minero ubicado en el municipio de Porco.
Esa inspección de campo, liderada por el jefe de Cultura, Reynaldo Quiroga, tuvo como objetivo central asesorar a las autoridades locales sobre los procedimientos legales requeridos y los lineamientos técnicos para estructurar los proyectos que permitan gestionar el financiamiento económico necesario para su recuperación física y turística.
El informe oficial identificó tres pilares históricos fundamentales dentro de la comunidad que justifican plenamente la urgencia de su preservación. El primero es el Templo de San Miguel de Carma, una joya de la arquitectura religiosa colonial de nave única y muros de adobe, cuyo valor principal se resguarda en su interior a través de un impresionante programa de pinturas iconográficas y series alegóricas que los sacerdotes utilizaban originalmente para la evangelización de la población minera de la zona.
Como segundo elemento está la Hacienda de Carma, un antiguo complejo administrativo y residencial construido con piedra de la región y tapiales de barro. En las tierras de esta propiedad todavía se observan vestigios de huayrachinas, que eran hornos metalúrgicos de origen prehispánico y colonial, lo que demuestra de forma clara que el recinto combinaba las actividades de control agrícola con las tareas de fundición de metales preciosos.
El tercero, la evaluación técnica resalta la importancia de los Cárcamos y el Molino de Carma, estructuras que pertenecen al ámbito de la arqueología industrial y que evidencian el avanzado dominio de la ingeniería hidráulica colonial mediante el uso de canales y bóvedas de piedra diseñados específicamente para aprovechar la fuerza del agua en la molienda automatizada de granos y minerales.
Desde el punto de vista geográfico e histórico,
Carma es actualmente un pequeño cantón que forma parte de la jurisdicción del municipio de Porco, en la provincia Antonio Quijarro del departamento de Potosí. Durante la época de la colonia española, este territorio estuvo vinculado al ejercicio del poder político y económico debido a que constituía el feudo de la influyente familia Astoraica, linaje que fue reconocido oficialmente como un Condado el 23 de diciembre de 1738 gracias a un decreto real emitido por el rey Felipe V, un pasaje histórico documentado detalladamente por las investigaciones locales sobre el pasado señorial de la región potosina(PERIÓDICO QAMASA) .

