QAMASA Digital.- La escasa información y datos sobre los presupuestos asignados para las políticas públicas, motivaron al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) Bolivia, Save the Children y en coordinación con la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM Bolivia) a efectuar una medición para identificar los presupuestos que se asignan para los servicios que beneficien a niños, niñas y adolescentes. Para ello, efectuaron cuatro investigaciones que analizan la inversión pública de los gobiernos subnacionales en áreas de educación, salud y protección social.
El jefe de Política Social de Unicef Bolivia, Diego Pimentel, en entrevista con Qamasa resaltó que al igual que el país, los municipios también enfrentan desafíos en materia de manejo de presupuestos, los cuales podrían sufrir reducciones y poner en riesgo la continuidad de algunos servicios y prestaciones que benefician a los niños, niñas y adolescentes.
“Nuestro análisis va en esa línea de tratar de alertar sobre los riesgos que hay de darse un desfinanciamiento de los municipios y que estos puedan trasladar estos recortes de presupuesto a programas que benefician a niños, niñas y adolescentes”, dijo.
Aseveró que, en cada uno de los cuatro estudios, el primero ve lo que es el presupuesto a nivel municipal para toda la niñez; el segundo, observa el presupuesto en temas de educación, el tercero, en salud y el cuarto, en temas de protección.
Preocupa que la inversión a la protección infantil frente a la violencia es menor al 1% del presupuesto total municipal respecto a la dimensión del problema de la violencia contra los niños, niñas y adolescentes.
“Llama la atención el tema de la protección, porque hemos visto que el presupuesto promedio que asignan los municipios a nivel nacional es menos del 1% del presupuesto global de un municipio, es decir, menos del 1% de su presupuesto está dirigido a temas de protección de la niñez y están mayormente asignados a temas de atención de la institucionalidad cuando ya se producen vulneraciones de derechos”, afirmó.
Aseguró que se evidenció el problema de que en materia de niñez no existe un porcentaje o proporción adecuada que los municipios deben destinar al cumplimiento de los derechos de la niñez.
“Hay muy poca asignación, un porcentaje muy pequeño que se da a la parte de la prevención, que es donde deberíamos poner más esfuerzos porque básicamente ahí es donde se evita que se generen vulneraciones de derecho en casos de violencia, de abuso y explotación”, mencionó.
Asimismo, el Jefe de Política Social de Unicef Bolivia, señaló que en cuanto a educación y salud el presupuesto de los municipios va en torno al 5 o 6 por ciento y “gran parte del presupuesto se va al desayuno escolar y en temas de salud tiene que ver mucho con las competencias que tienen los municipios en el marco de la implementación del Seguro Universal de Salud (SUS). En términos de gasto en educación, uno encuentra que somos uno de los países en la región que más invierte en educación a nivel agregado, no solamente en el nivel local, sino a nivel nacional, el promedio es uno de los más altos de América Latina, sin embargo, si uno se fija en los resultados y si nos fijamos en los estudios del Observatorio de la Calidad Educativa en relación a los logros de aprendizaje, gastamos mucho, pero no estamos teniendo resultados acordes con esa inversión que se realiza en el país”.
Pimentel recomendó que en caso de profundizarse la crisis que vive el país, “no podemos dejar que la factura la paguen los niños”, pues de darse algunas reducciones y/o recortes quiten la continuidad de programas que son necesarios a favor de la niñez.
“Tomemos en cuenta el riesgo que existe a todos esos servicios de atenciones que se financian por recursos aparentemente en términos de producción, exportación de gas, podrían estar en declive. Entonces, miremos un poco que esa puede ser una realidad que golpea a los municipios más adelante. También es importante mirar que se invierten recursos, pero no necesariamente se alcanzan los resultados que se desean, por ello, es necesario que esas evaluaciones de calidad, de logro, vengan acompañadas con análisis que midan la efectividad de los diferentes procesos que intervienen en el área de educación, el área de salud que son importantes para poder alcanzar los resultados que se espera de esa inversión”, finalizó.
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