QAMASA Digital. – Quien no ama no se salva, se pierde», advirtió León XIV durante su mensaje navideño Urbi et Orbi —a la ciudad y al mundo—, pronunciado desde la logia central de la Basílica de San Pedro el 25 de diciembre de 2025. Al igual que sus predecesores, León XIV aprovechó esta festividad para presentar un panorama global del sufrimiento humano, incluyendo guerras, desastres y dificultades sociales, e instó a los católicos a asumir su «responsabilidad» en la construcción de la paz.
Feliz Navidad! Que la paz de Cristo reine en sus corazones y en sus familias. Desde el balcón florido de la Basílica de San Pedro, los saludos del Papa resonaron en diez idiomas, desde el polaco hasta el latín, pasando por el árabe y el chino. Antes de presentarse allí para la bendición tradicional, el pontífice dio un paseo en el papamóvil entre la multitud de 26.000 personas que acudieron a pesar del mal tiempo que había azotado Roma en los últimos días.
En su mensaje navideño, transmitido a nivel mundial, el líder de la Iglesia Católica enfatizó que, al nacer en la pobreza en Belén, Cristo se identificó con los descartados y excluidos. Si bien Dios elige no dejarnos llevar el peso del pecado, sino llevarlo él mismo por nosotros, nos corresponde a cada uno asumir nuestra parte de responsabilidad. Y advirtió: «Quien no ama no se salva, se pierde».
El camino hacia la paz pasa por la responsabilidad, enfatizó el Papa, advirtiendo contra la indiferencia. Para superar todos los conflictos, ya sean interpersonales o internacionales, instó a todos, en todos los niveles, a la autorreflexión. Esto significa reconocer las propias fallas y ponerse en el lugar de quienes sufren, en lugar de culpar a otros, sugirió.
Una mirada a Oriente Medio y Europa
Al comenzar su análisis del sufrimiento humano que azota el planeta, el Papa saludó primero a los cristianos de Oriente Medio, refiriéndose a su reciente viaje a Turquía y Líbano. «Escuché sus temores y soy muy consciente de su sensación de impotencia ante dinámicas de poder que escapan a su control», confesó, invocando «justicia, paz y estabilidad para Líbano, Palestina, Israel y Siria». Expresó su solidaridad con «quienes lo han perdido todo y no les queda nada, como los habitantes de Gaza».
León XIV dirigió entonces su atención al continente europeo, deseándole «un espíritu de comunidad y colaboración, fiel a sus raíces e historia cristianas, un espíritu de solidaridad y acogida hacia

