QAMASA Digital.- Atrás quedó la idea de que la ganadería solo destruye el entorno. Hoy en día, la evidencia en los campos demuestra que una gestión inteligente transforma esta actividad en un motor económico capaz de absorber carbono y proteger la biodiversidad.
Esa fue una de las principales conclusiones compartidas por Fernando Aiello, investigador en Ciencias Agropecuarias y especialista en ganadería sostenible, durante su participación como keynote speaker en TrendTalks: Líderes de la Sostenibilidad Empresarial 2026, encuentro que reunió a más de 600 ejecutivos, líderes empresariales y expertos nacionales e internacionales para debatir los desafíos de la sostenibilidad en Bolivia.
Según Aiello, el cambio más importante que está ocurriendo en el sector es conceptual. La discusión ya no se centra exclusivamente en las emisiones generadas por la actividad ganadera, sino en el balance total de carbono que puede generar un sistema productivo bien manejado.
“La ganadería sostenible se ha vuelto relevante principalmente porque hubo varios indicadores que mostraban que no lo era. A partir de eso empezamos a prestar atención a cómo corregir el rumbo y comenzaron a aparecer soluciones muy importantes”, explicó el especialista.
El experto señaló que los sistemas pastoriles correctamente gestionados permiten que los suelos, los árboles y la vegetación nativa capturen carbono atmosférico, contribuyendo a revertir procesos de degradación y fortaleciendo la resiliencia de los ecosistemas.
Entre las prácticas que generan mejores resultados destacó la subdivisión de campos según ambientes productivos, la distribución estratégica de fuentes de agua para reducir la presión sobre los recursos naturales y la implementación de medidas que favorezcan la conservación de la fauna silvestre.
Estas acciones adquieren especial relevancia en regiones como la Chiquitanía y el Chaco boliviano, donde la actividad ganadera convive con ecosistemas de alto valor ambiental y enfrenta crecientes desafíos asociados al cambio climático.
Aiello remarcó además que muchas de estas soluciones no requieren grandes inversiones ni una mayor dependencia de insumos externos, sino una gestión más eficiente de los recursos disponibles.
“En muchos lugares parecería un problema irresoluble, pero hoy existen prácticas que permiten la convivencia de la ganadería con grandes felinos como el jaguar. Además, reducir la presión de caza y la presencia de perros genera una convivencia extraordinaria con la fauna y la vegetación nativa”, sostuvo.
El especialista también advirtió que las nuevas exigencias de los mercados internacionales están acelerando esta transformación. Cada vez más compradores demandan trazabilidad, certificaciones ambientales y garantías de que los productos provienen de sistemas libres de deforestación.
En ese contexto, considera que Bolivia tiene una oportunidad estratégica para posicionarse como proveedor de carne producida bajo estándares sostenibles, aprovechando sistemas ganaderos que integren productividad, conservación de biodiversidad y captura de carbono.
Las reflexiones compartidas durante TrendTalks evidenciaron que la sostenibilidad ya no es una aspiración futura para el sector agropecuario, sino una condición cada vez más determinante para acceder a mercados, atraer inversiones y asegurar la competitividad de largo plazo.


