QAMASA Digital. – La mesa o mast’aku reúne panes, alimentos, bebidas y figuras que representan el camino de los difuntos entre el cielo, la tierra y el inframundo. Cada ofrenda tiene un significado y permite mantener el vínculo con los seres queridos que partieron.
Las familias bolivianas ultiman los preparativos para recibir a sus seres queridos que fallecieron. De acuerdo con la tradición de Todos Santos, las almas llegan a los hogares al mediodía del 1 de noviembre y permanecen junto a sus familiares durante 24 horas, hasta el mediodía del 2 de noviembre, cuando son despedidas.
Uno de los principales elementos de esta celebración es el mast’aku, una mesa preparada con fotografías, panes, masitas, frutas, bebidas, flores y otros objetos que tienen un significado particular. No se trata solamente de una ofrenda de alimentos, sino de una representación simbólica del encuentro entre el mundo de los vivos y el de los muertos.
En Cochabamba, esta tradición conserva una importante riqueza cultural y antropológica. La disposición de los elementos responde a una interpretación de la cosmovisión andina, que contempla tres espacios: el Janaq Pacha (mundo de arriba o celestial), el Kay Pacha (mundo terrenal) y el Ukhu Pacha (mundo de abajo o inframundo).
Los tres espacios de la mesa
El Janaq Pacha representa el mundo de arriba. En este nivel se ubican elementos relacionados con el firmamento y la espiritualidad, como el sol, la luna, las estrellas, las fotografías de los difuntos y los símbolos religiosos. La cruz o el crucifijo representa la fe y la guía espiritual, mientras que las velas iluminan el camino de las almas.
El Kay Pacha corresponde al mundo terrenal y concentra los alimentos y las ofrendas que los familiares preparan para recibir a sus seres queridos. Allí se colocan las comidas y bebidas que eran del gusto del difunto, frutas, dulces, masitas y las tradicionales tantawawas.
El Ukhu Pacha representa el mundo de abajo o inframundo. En este espacio aparecen figuras como la víbora y el sapo, vinculadas con los seres y guardianes de ese mundo en algunas interpretaciones de la cosmovisión andina. También se incorporan elementos de color negro y otros adornos que representan este espacio.
La escalera es uno de los símbolos centrales del mast’aku porque representa la conexión entre estos mundos y el camino que recorren las almas para llegar hasta sus familias y regresar después a su lugar de origen.
El significado de los elementos del mast’aku
Cada figura, alimento y adorno tiene una función dentro de la mesa. Entre los principales se encuentran:
Fotografía: permite identificar al ser querido a quien está dedicada la ofrenda. Puede colocarse una o varias imágenes.
Sol y luna: representan el día y la noche y acompañan a las almas durante su recorrido.
Cruz: simboliza la fe y la guía espiritual.
Escalera: representa el camino que permite a las almas bajar del cielo para visitar a sus familiares y volver después a su lugar de origen.
Llama y caballo: son figuras que representan animales de transporte. Se cree que ayudan a trasladar las ofrendas y los alimentos durante el viaje de las almas.
Bizcochuelo: esta preparación dulce representa el ataúd y forma parte de las masitas tradicionales.
Palomas: están asociadas con el Espíritu Santo y la representación del alma.
Agua: se coloca para calmar la sed de los difuntos después de su recorrido.
Velas: iluminan el camino de las almas y representan su presencia durante la visita.
Comidas, frutas y bebidas: se ofrecen los alimentos y las preparaciones que más le gustaban al difunto cuando estaba en vida.
Caña de azúcar: representa un bastón que ayuda al alma durante su recorrido y también puede servir para calmar su sed.
Dulces: expresan el cariño y la alegría con los que se espera a las almas. Tienen especial presencia en las mesas dedicadas a los niños.
Tantawawas: son panes con forma humana que representan al difunto y constituyen uno de los elementos más reconocidos de esta tradición.
Retamas: se utilizan para ahuyentar las malas energías y acompañar la preparación del espacio de recibimiento.
Flores: representan la vida, el recuerdo y el respeto hacia quienes fallecieron.
Urpus: son pequeñas figuras elaboradas con masa que pueden representar palomas, animales y otros objetos. Se ofrecen en memoria de los difuntos y también como pago a las personas que rezan o cantan por sus almas.
Víbora y sapo: son figuras relacionadas con el Ukhu Pacha. En algunas interpretaciones representan a los seres que habitan y protegen el mundo de abajo.
Canastas de dulces: forman parte de las ofrendas que acompañan a las almas en su recorrido.
Guirnaldas y banderines: adornan la mesa y representan la unión familiar y el vínculo con el ser querido.
Los colores también tienen significado
Los colores utilizados en el mast’aku permiten expresar el duelo y recordar características de las personas fallecidas. El negro y el morado se relacionan con el luto y suelen utilizarse en las mesas dedicadas a las almas adultas. El blanco representa la pureza y se asocia especialmente con los niños. El rosado y el celeste también se emplean en algunas tradiciones familiares para identificar el vínculo femenino o masculino del difunto.
Recuerdo
Así, la mesa no solamente representa el regreso de quienes fallecieron, sino que también mantiene vivos los recuerdos, las costumbres y los lazos familiares.
La tradición comienza al mediodía del 1 de noviembre, cuando las familias reciben a las almas en sus hogares. Al día siguiente, al cumplirse las 24 horas de visita, se realiza la despedida, que suele estar acompañada de rezos y cantos. En Cochabamba, las ofrendas también se llevan a los cementerios, donde familiares y rezadores comparten esta práctica de memoria y encuentro(Opinión Bolivia).

