QAMASA Digital.- Bolivia fue el invitado de honor en la séptima edición de Alicante Gastronómica “Alma Mediterránea” y no defraudó, porque los chefs nacionales brillaron con la culinaria que exhibieron en IFA – Fira Alacant.
Con más de 260 expositores, 450 actividades y 130 chefs con Estrellas Michelin y Soles Repsol, esta versión batió récords de asistencia —superando los 75.000 visitantes— y afianzó a Alicante como epicentro de la alta gastronomía internacional. Pero más allá de las estadísticas, el alma del encuentro estuvo en los sabores que enlazaron continentes, en los homenajes a la solidaridad y en la figura apasionante de Bolivia que se ganó todos los aplausos, con la chef Camila Lechín durante su showcooking en Alicante Gastronómica 2025.
Por primera vez, Bolivia fue el Invitado de Honor de la feria, y su participación marcó el pulso emocional de esta edición. Desde el inicio, la delegación liderada por la chef Camila Lechín y el ingeniero de alimentos Gustavo Schok (Tapeke) llevó al público a un viaje por el corazón gastronómico del país: el Amazonas boliviano, los valles andinos y las tierras altas donde crecen los viñedos más elevados del mundo.
En el espacio Lo Mejor de la Gastronomía, la chef Lechín sorprendió con una provocadora interpretación del majadito oriental, expuesto con humor bajo el lema “¿es a paella mal hecha?”, una manera de tender puentes entre culturas culinarias que comparten historia. También brilló la presentación de la Pasta de Quinoa Real Andean Valley, símbolo del poder nutricional y sostenible de los superalimentos bolivianos, junto al cacao amazónico, el orégano andino y los vinos de altura cultivados a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar.
Durante el acto de clausura, la organización entregó un Reconocimiento de Honor a la Academia Boliviana de Gastronomía que recogió su presidenta Marilyn Cochamandis y a la Cámara de Comercio de Bolivia, destacando su papel en la promoción internacional de una cocina que hoy se abre paso con orgullo y autenticidad. La emoción fue compartida por chefs, autoridades y visitantes, que aplaudieron la fuerza cultural de un país que hizo de su cocina un acto de identidad(Los Tiempos).

